Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, (Flp 1.27)

En Roma, Pablo quedó bajo arresto domiciliario unos dos años (60–62 d. C.), esposado a un soldado romano. ‘Preso en el Señor’ (Efesios 4.1) y ‘preso por causa de Cristo’ (Filipenses 1.13,), ¿será esta una ocasión para meditar y escribir? Cada carta desde la prisión (Filemón sería una cuarta) revela una sublime cristología. En Filipenses, Jesús desciende a los abismos y es exaltado a lo más alto.

En Efesios todo es puesto bajo sus pies, y en Colosenses, Cristo es la cabeza suprema de ambas creaciones, el universo y la Iglesia. El apóstol sabe que podría estar cerca de la muerte. Pero ‘pase lo que pase’, viva o muera, su principal interés no está en sí mismo sino en el evangelio y en lo que le ocurrirá cuando él ya no esté. Por eso hace cinco elocuentes llamados a los filipenses (vv. 27–30).

Primero, el llamado a vivir una vida digna del evangelio. Nuestra conducta debe armonizar con nuestro llamado. No debe haber dicotomía entre lo que decimos y lo que somos, sino una consistencia esencial.

Segundo, nos llama a estar firmes en el evangelio. La estabilidad es importante en cualquier esfera: un gobierno estable, una economía estable, un edificio estable. Hoy vemos escasa estabilidad en doctrina y en ética.

Tercero, el llamado a contender por la fe en el evangelio. Describe una combinación entre evangelismo y apologética, no solo la proclamación del evangelio sino también su defensa y la argumentación de su verdad.

Cuarto, debemos trabajar juntos por el evangelio. Este es el llamado a la unidad, que tanto se enfatiza en Filipenses. Pablo urge a los cristianos en Filipos a estar ‘firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio’ (v. 27). Por supuesto, el apóstol no está propugnando la unidad a cualquier precio, negociando las verdades fundamentales, sino el estar unidos en lo esencial del evangelio.

Quinto, un llamado a sufrir por el evangelio. ‘Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él’ (v. 29). Es impresionante que la fe y el sufrimiento sean privilegios cristianos paralelos que Dios da a su pueblo. Los filipenses habían visto a Pablo sufrir persecución física cuando estaba en su ciudad, y ellos también habrían de sufrir. Porque, como escribió Dietrich Bonhoeffer, ‘el sufrimiento es la insignia del auténtico cristiano’.

Para continuar leyendo: Filipenses 1.27–30

Sobre El Autor

John Stott

John Stott (27 de abril 1921 – 27 Julio 2011) fue un inglés cristiano y pastor anglicano quien fue reconocido como importante líder del movimiento evangélico en el mundo.

John Stott fue uno de los principales autores del Congreso Mundial de Evangelización de Lausana (Suiza) en 1974.

Artículos Relacionados