Tú, oh Señor, en el principio estableciste los cimientos de la tierra, ¡y los cielos son obra de tus manos! Estos pasarán, pero tú siempre permanecerás; se desgastarán como sucede con la ropa, y del mismo modo en que alguien se cambia de vestido, ellos también cambiarán.

Pero tú eres el mismo y tus años jamás acabarán.
Oh Dios, nuestro Creador, Redentor y Santificador, te alabamos por habernos permitido comenzar otro año. Solo tú sabes quién de nosotros tendrá la posibilidad de completarlo.

A pesar de que esto pueda ocurrir con cualquiera de nosotros, guárdanos en tu temor, susténtanos por tu gracia, no quites tu Santo Espíritu de nosotros. Sea que vivamos o muramos, que podamos ser tuyos.

Y tal como tu bendito Hijo obedeció tu ley por nosotros, que él pueda ser la justificación en medio de nuestra naturaleza y nos capacite para obedecerte:
Por eso concédenos, oh Señor, que nosotros, teniendo esta esperanza en él, podamos purificarnos así como él es puro; que este año, y durante toda nuestra vida, podamos crecer en gracia y en el conocimiento de él.

Y cuando nuestro tiempo señalado concluya, llévanos de aquí a tu reino de gloria,
por el mismo Jesucristo, nuestro Señor, amén.

Sobre El Autor

Henry Alford

Henry Alford (Londres, 10 de octubre de 1810-12 de enero de 1871) fue un teólogo, erudito, poeta y escritor misceláneo​ inglés, deán de Canterbury (1857-71). La que eventualmente resultaría ser la más noble de todas sus empresas literarias, su monumental edición comentada del Nuevo Testamento en griego,​ absorbió por completo su atención durante veinte años consecutivos. Fue uno de los hombres más versátiles y uno de los autores más prolíficos de su tiempo, consistiendo sus obras en cerca de 50 volúmenes, incluyendo poesía (La escuela del corazón y El abad de Muchelnaye, y una traducción de la Odisea),

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