Esto puede servir de dura reprensión a aquellos que no tienen un ápice de amor a Dios en sus corazones: ¿y existen tales descreídos? El que no ama a Dios es una bestia con cabeza de hombre. ¡Miserable de ti!, ¿vives de Dios cada día y, sin embargo, no le amas? Si uno tuviera un amigo que le suministrara dinero continuamente, y le proporcionara toda su renta, ¿no sería peor que un bárbaro si no respetara y honrara a ese amigo? Ese amigo es Dios; Él te da el aliento, te concede los medios de vida, ¿Y no le vas a amar? Amarías a tu príncipe si te salvara la vida, ¿y no vas a amar a Dios que te la da? ¿Qué imán más poderoso para atraer el amor que la bendita Deidad? Es ciego el que no es tentado por la belleza; es necio el que no es atraído por las cuerdas del amor. Cuando el cuerpo está frío, sin ningún calor, es señal de muerte; el que no tiene el calor del amor a Dios en su alma está muerto. ¿Cómo puede esperar amor por parte de Dios aquel que no le muestra ningún amor? ¿Dará Dios cobijo en su seno a una víbora como esa, que arroja el veneno de la malicia y la enemistad contra Él?

Esta reprensión va dirigida directamente contra los incrédulos de nuestro tiempo; están tan lejos de amar a Dios que hacen todo lo que pueden para mostrar su odio hacia Él. “Como Sodoma publican su pecado” (Is. 3:9). “Ponen su boca contra el cielo” (Sal. 73:9) de forma soberbia y blasfema, y desafían abiertamente a Dios. Estos son monstruos por naturaleza, demonios en forma de hombres. Lean estos su sentencia “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene” (1 Co. 16:22), esto es, sea maldecido por Dios hasta que Cristo venga a juzgar. Sea heredero de una maldición mientras viva, y en el temible día del Señor, oiga la angustiosa sentencia pronunciada contra él: “Apartaos de mí, malditos” (Mt. 25:41).

Watson, T. (2006). Consolación divina. (D. C. Moreno, Trad.) (Segunda edición, pp. 78–79). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Sobre El Autor

Thomas Watson

Thomas watson probablemente nació en Yorkshire. Él estudió en Emmanuel College, Cambridge, obtuvo un diplomado de licenciatura en Artes en 1639 y una Maestría en Artes en 1642. Durante su tiempo en Cambridge, Watson fue un especializado erudito. Después de completar sus estudios, Watson vivió por un tiempo con la familia puritana de Lady Mary Vere, la viuda de Sir Horace Vere, varón de Tilbury. En 1646, Watson fue a St. Stephen’s Walbrook, Londres, donde sirvió como profesor durante unos 10 años, y como rector por otros 6 años, cubriendo el lugar de Ralph Robinson. Alrededor de 1647. Watson se casó con Abigail Beadle, hija de John Beadle, un ministro de Essex de convicciones Puritanas. Ellos tuvieron por lo menos 7 hijos en los siguientes 30 años; de los cuales 4 de ellos murieron jóvenes. Durante la guerra Civil, Watson comenzó a expresar sus fuerte convicciones Presbiterianas. Watson fue formalmente reincorporado a su pastorado en Walbrook en 1652. Cuando el Acto de Inconformidad se aprobó en 1662, Watson fue expulsado de su pastorado. Él continuó predicando en privado -en graneros, casas, y bosques- siempre y cuando tuviera la oportunidad. Watson obtuvo una licencia para Crosby Hall, Bishopsgate, el cual perteneció a John Langham, un líder de los no-conformistas. Watson predicó allí por 3 años antes de que Stephen Charnock se le uniera. Ellos ministraban juntos hasta la muerte de Charnock en 1680. Watson siguió trabajando hasta que su salud se vio afectada. El entonces se retiró a Barnston, en Essex, donde murió repentinamente en 1686 mientras se dedicaba en privado a orar. La profundidad de Watson en doctrina, claridad de expresión, intensidad de espiritualidad, amor en la aplicación… hacen de su reputación como excelente predicador y escritor. Fue enterrado el 28 de julio 1686.

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