“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”

Juan 4:14

 

Casi todos los días de mi vida estoy orando para que “un jubiloso anhelo y deseo por Dios” ¡pueda regresar a las iglesias evangélicas de todas partes.! No necesitamos que nuestra doctrina sea corregida; somos tan ortodoxos como los fariseos de antaño. Pero este anhelo de Dios que trae torrentes espirituales y torbellinos de búsqueda y abnegación, casi ha desaparecido de entre nosotros.

Yo creo que Dios quiere que le anhelemos a Él con un anhelo que se hará añoranza, y que se convertirá en una herida para nuestros espíritus; ¡que nos mantendrá siempre moviéndonos hacia Él; siempre encontrando y siempre buscando; siempre teniendo y siempre deseando!
Así es como la tierra se vuelve cada vez menos valiosa y el cielo se acerca, a medida que nos movemos hacia Dios y subimos a Cristo. Nos atrevemos a inclinar nuestros corazones y decimos:

“Padre, he sido un cristiano irresponsable e infantil, más preocupado por ser feliz que por ser santo. Oh Dios, hiéreme con un sentido de mi propia pecaminosidad. Me herirás con compasión por el mundo, y me herirás con tu amor que siempre me mantendrá persiguiéndome y siempre explorando y siempre buscando y encontrando”.

Si te atreves a orar esa oración con sinceridad y con la intención de hacerlo delante de Dios, podría significar un punto de inflexión en tu vida. ¡Podría significar una gran puerta de victoria espiritual abierta para ti!

Señor Dios, te ruego que me des el anhelo de conocerte y amarte cada día más y más.


Fuente: Evenings with Tozer

Sobre El Autor

A.W. Tozer

Nacido el 21 de abril de 1897, en Newburg, una diminuta comunidad agrícola en la región montañosa de Pennsylvania occidental, Aiden Wilson Tozer influyó en su generación como pocos. Fue pastor, predicador, autor, editor, expositor en conferencias bíblicas, y mentor espiritual.

Artículos Relacionados