La regeneración es el verdadero fundamento de la salvación. Por lo tanto, debemos ser diligentes para saber con seguridad si hemos nacido de nuevo, ya que muchas personas creen que nacieron de nuevo y no es así. Que te consideres un cristiano no te otorga la naturaleza de ser un cristiano y haber nacido en un país que se considera cristiano no significa nada.

Incluso, que otros te reconozcan como profesante de la fe cristiana carece de valor a menos que se añada algo: la experiencia de «nacer de nuevo». Y esta expresión parece ser tan misteriosa que las palabras humanas son incapaces de describirla. «El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu» (Juan 3:8).

Sin embargo, se trata de una transformación que se conoce y se siente; se conoce por las obras de santidad que produce y se siente por medio de la asombrosa experiencia de la gracia. Esta gran obra de la regeneración es sobrenatural, no es algo que uno pueda producir por sí mismo. Se trata de una nueva verdad que impregna nuestro corazón, que renueva el alma y afecta a la persona en su totalidad. No es un cambio de nombre sino una renovación de mi naturaleza de manera que no soy lo que solía ser, sino que me convertí en una nueva persona en Cristo Jesús.

Lavar, embalsamar y preparar un cuerpo para la sepultura es algo muy distinto de volverlo a la vida. El hombre puede hacer lo primero, pero lo segundo solo es obra de Dios. Por tanto, si naciste de nuevo, tu reconocimiento hasta el día de hoy será: «Oh Señor Jesús, eterno Padre, eres mi Padre espiritual. A menos que tu Espíritu me haya inspirado una vida nueva, santa y espiritual, yo estaría “[muerto] en [mis] transgresiones y pecados” (Efesios 2:1). Mi vida celestial solo proviene de ti y a ti solo la atribuyo.

Mi “vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3) porque “ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí” (Gálatas 2:20)». Que el Señor nos permita tener la pacífica seguridad sobre este tema vital de «nacer de nuevo» dado que no haber sido regenerado implica no ser salvo ni perdonado, estar «sin esperanza y sin Dios» (Efesios 2:12).

Sobre El Autor

Charles Spurgeon

Charles Haddon Spurgeon Nacio en Kelvedon, el 19 de junio de 1834 fue un pastor bautista británico. Aún es conocido por la gente como el "Príncipe de los Predicadores". A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y actualmente, existen más libros y escritos de Spurgeon que de cualquier otro escritor Cristiano de la historia de la iglesia. Tanto su abuelo como su padre fueron pastores puritanos, por lo que creció en un hogar de principios Cristianos. Sin embargo, no fue sino hasta que tuvo 15 años en enero de 1850 cuando hizo profesión de fe en una Iglesia Metodista. Spurgeon fue pastor de la Iglesia Bautista denominada Metropolitan Tabernacule, de Londres durante 38 años. Fue parte de numerosas controversias con la Unión Bautista de Gran Bretaña y luego debió abandonar su título religioso. Durante su vida, Spurgeon sufrió diversos malestares físicos. Sin embargo, en 1857, fundó una organización de caridad llamada Spurgeon's, la cual trabaja a lo largo de todo el mundo. Spurgeon fallecio el 31 de enero de 1892 en los Alpes Marítimos, Francia.

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