Que Cristo sea hermoso, se muestra por aquellas cosas a las cuales la Escritura lo asemeja. Es comparado por las cosas más ilustres. Hay siete preciosas semejanzas de Cristo en las Escrituras.

1. Es asemejado a una Rosa; “Yo soy la rosa de Sarón” (Cant.2:1). La rosa es la princesa de entre las flores: es la más deliciosa debido a su color y aroma –para mostrar el fragante perfume que sale de Cristo. Todas las rosas, aunque hermosas, tienen sus espinas; solo la Rosa de Sarón no las tiene. Tan dulce es esta rosa paradisiaca, que nos convierte en olor grato para Dios (2.Cor.2:15). ¡Esta Rosa, jamás ha perdido su fragancia o color! ¿y no es esto muy hermoso?

2. Cristo es comparado a una Vid (Juan 15:1). La vid, como dijo Plinio, es la más noble de entre las plantas; y a ésta, Cristo es asemejado. ¡Oh cuan hermosos racimos crecen sobre esta Viña! Los frutos de la justificación, santificación, etc. Estos racimos de uvas, cuelgan desde él (en él) Señor Jesús. Estamos en deuda con esta Vid; “de mí será hallado tu fruto” (Oseas 14:8). Aún más, Cristo exalta a la vid. Porque aunque haya muchas cosas que puedan usarse del árbol de la vid, además de sus frutos, tales como las hojas, la sabia, las cenizas de la vid, aun así, la madera (el tronco) de la vid es inútil; “ ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de ella una estaca para colgar en ella alguna cosa?” (Ez.15:3) Ahora bien, Cristo es mucho más precioso que el árbol de la Vid; no hay
nada en Cristo lo cual no sea útil. Tenemos necesidad de su naturaleza humana, tenemos necesidad de su naturaleza divina; necesitamos de sus oficios, influencias y privilegios; no hay absolutamente nada en esta Vid de lo cual podamos prescindir. ¡Oh, cuan bendecidas son las ramas de esta Vid! La virgen María no fue salva por haber llevado esta Vid (en su vientre), sino por haber sido injertada en ella.

3. Cristo es asemejado a una Piedra Angular (1 Pedro 2:6) en dos aspectos:

a. El peso de toda la construcción (de todo el edificio), recae, se posa, sobre esta Piedra Angular. Solo así, todo el peso de nuestra salvación recae sobre (se encuentra en) Cristo (1.Cor.3:11-12).

b. La Piedra Angular entreteje y une conjuntamente ambas partes del edificio. Solo así, cuando Dios y el hombre estaban en desacuerdo, Cristo, como la piedra del ángulo, los unió conjuntamente; Sí, y lo ha consolidado todo con su propia sangre. ¡Oh, cuan preciosa y adorable es esta Piedra!

4. Es comparado con una Roca; “… y la roca era Cristo.” (1.Cor.10:4). Es una Roca en tres sentidos distintos:

a. Es una Roca de escándalo. La roca rompe las olas; para la Iglesia, siendo construida sobre Cristo, todos los enemigos que vengan en su contra, serán como un barco que se dirige a toda vela directo contra una roca.

b. Una Roca de defensa; las palomas se ocultan en la roca, “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña” (Cantares 2:14). Las heridas de Cristo, son los agujeros de la roca en donde el alma del creyente, tal como la paloma, se refugia.

c. Una Roca de consuelo, y lo veremos de dos maneras; Primero, la Roca es como una pantalla para dar sombra del calor. Él le proporciona sombra al pobre pecador de la ardiente ira de Dios. Segundo, la miel salió de la roca, “E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal” (Deut.32:13). La miel de las promesas, y el aceite de la alegría salen de ésta bendita Roca.

5. Cristo es comparado a “Arroyos de Aguas en tierra de sequedad” (Isa.32:2). Cuando por naturaleza éramos un desierto ardiente, seco y árido, Cristo, nos envía las influencias sagradas de su sangre y Espíritu, dejándonos como los campos de Sharon, llenos de humedad y fertilidad. ¿Y no son estos arroyos de plata encantadores?

6- Cristo es asemejado a un Rico Tesoro. Las riquezas, son encantadoras a los ojos de los hombres; “las inescrutables riquezas de Cristo” (Efesios 3:8); los ángeles nunca podrán cavar hasta el fondo de esta mina de oro. Cristo tiene el verdadero monopolio, porque Él tiene esas riquezas, las cuales no pueden ser halladas en ningún otro lugar. Las riquezas de sus méritos y las riquezas de su Espíritu. Cristo tiene un común acuerdo (una asociación) con el Padre. “Todo lo que tiene el Padre es mío” (Jn.16:15). Está coronado con las riquezas de la Deidad. Alexander ya no consideraba el reino de Macedonia al escuchar de las riquezas de la India; el cristiano despreciará, en cierto modo, todas las otras riquezas cuando tenga las riquezas de Cristo (Fil.3:8).

7- Cristo es comparado a un hermoso Manto, “me rodeó de manto de justicia” (Isa.61:10). Jerónimo interpreta lo siguiente en cuanto a Cristo: Su justicia es un hermoso manto; no un manto de oro o armiño, con los cuales se visten los reyes. Es así de honorable: en su manto, brillamos como ángeles ante los ojos de Dios. La gloriosa vestimenta del sumo sacerdote (Éxodo 28:2); la mitra, el manto, el efod de oro, y la coraza de piedras preciosas, no fueron sino, solo para expresar el hermoso manto de la justicia de Cristo, con el cual todo creyente es adornado.

Así, Cristo se muestra adorable en todas estas semejanzas, las cuales pueden, de manera débil (limitadamente), otorgar una sombra de Su belleza.

Sobre El Autor

Thomas Watson

Thomas watson probablemente nació en Yorkshire. Él estudió en Emmanuel College, Cambridge, obtuvo un diplomado de licenciatura en Artes en 1639 y una Maestría en Artes en 1642. Durante su tiempo en Cambridge, Watson fue un especializado erudito. Después de completar sus estudios, Watson vivió por un tiempo con la familia puritana de Lady Mary Vere, la viuda de Sir Horace Vere, varón de Tilbury. En 1646, Watson fue a St. Stephen’s Walbrook, Londres, donde sirvió como profesor durante unos 10 años, y como rector por otros 6 años, cubriendo el lugar de Ralph Robinson. Alrededor de 1647. Watson se casó con Abigail Beadle, hija de John Beadle, un ministro de Essex de convicciones Puritanas. Ellos tuvieron por lo menos 7 hijos en los siguientes 30 años; de los cuales 4 de ellos murieron jóvenes. Durante la guerra Civil, Watson comenzó a expresar sus fuerte convicciones Presbiterianas. Watson fue formalmente reincorporado a su pastorado en Walbrook en 1652. Cuando el Acto de Inconformidad se aprobó en 1662, Watson fue expulsado de su pastorado. Él continuó predicando en privado -en graneros, casas, y bosques- siempre y cuando tuviera la oportunidad. Watson obtuvo una licencia para Crosby Hall, Bishopsgate, el cual perteneció a John Langham, un líder de los no-conformistas. Watson predicó allí por 3 años antes de que Stephen Charnock se le uniera. Ellos ministraban juntos hasta la muerte de Charnock en 1680. Watson siguió trabajando hasta que su salud se vio afectada. El entonces se retiró a Barnston, en Essex, donde murió repentinamente en 1686 mientras se dedicaba en privado a orar. La profundidad de Watson en doctrina, claridad de expresión, intensidad de espiritualidad, amor en la aplicación… hacen de su reputación como excelente predicador y escritor. Fue enterrado el 28 de julio 1686.

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