Hace algunos años la Sana Doctrina y el tener acceso a ella era muy complicado y costoso para nosotros. Con la revolución del Internet y las redes sociales el contenido de lectura tanto de autores contemporáneos como de Los Puritanos se ha multiplicado de manera sorprendente.

Siendo esto maravilloso, también trae consigo una desventaja: No tendremos tanto tiempo de vida como para leer todo lo que quisiéramos leer. En respuesta a esta problemática, mayormente los jóvenes hemos cometido dos errores, el primero de ellos es grave; el segundo es frustrante:

1. HEMOS EMPEZADO A LEER MAS LIBROS CRISTIANOS QUE LA BIBLIA: Leer libros cristianos de Sana Doctrina no es malo en si mismo, pero remplazar la lectura de la Biblia por esto es un grave y peligroso error.

2. HEMOS DEJADO DEMASIADOS LIBROS SIN TERMINAR: Más que dejarlos sin terminar, los hemos dejado recién empezados. Lo que muestra en nosotros la falta de disciplina y constancia en algunos casos y en otros el hecho de querer abarcar demasiado.
Por esto quisiera dejarte unos pequeños, cortos y prácticos consejos:

1. LEE Y MEDITA LA BIBLIA, ANTES QUE NADA: Busca un buen plan de lectura y más que leer y memorizar; medita, reflexiona y vive las Escrituras. Toma notas, memorízala, estúdiala. Recuerda que la mayoría de libros que te fascinan de Sana Doctrina son de hombres de Dios que han meditado mucho en la Biblia. Que el tiempo que pasas en ella sea mayor que cualquier otra lectura; Que sea la voz de Dios lo primero que escuches en el día y que sea esta misma voz en la que medites por la noche. ¡Cuán dulces Son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. Salmo 119:168

2. ORA ANTES DE ELEGIR UN LIBRO: Así como oramos antes de leer la Biblia, también debemos orar antes de elegir qué próximo libro leer. Quizá nos parezca no necesario, pero debemos depender de Dios aun en las cosas más pequeñas. Si Dios es el que nos indica que debemos leer podremos estar seguros que seremos edificados y que el libro que Dios nos indique será el perfecto para el periodo de vida en el cual estemos. Así mismo esa dependencia nos dirá el momento en que definitivamente debamos suspender una lectura. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. Prov. 3:6

3. TERMINA LO QUE EMPIEZAS: Es un mal hábito que tenemos la mayoría, pero que no es tarde corregir. Te daré un consuelo: No te bastara una vida para leer todo lo que quisieras. Así que, tomando en cuenta el consejo anterior, toma un libro, y ¡termínalo!, que la velocidad de lectura sea la suficiente como para que medites en lo que lees. No trates de terminar libros para sentirte más espiritual o ganarle al hermano amigo tuyo que lee mucho; más bien procura que cada lectura te lleve a glorificar más a Dios y ser hecho más como Cristo.
Y para finalizar recuerda que Dios es el que en vosotros produce así el querer como
el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13

Así que: ¡Ánimos!
Dios te bendiga.

Escrito: Dario Sanabria
Edición: Lupita Anaya

 

Sobre El Autor

Dario Sanabria

Me considero un pecador salvado por gracia nada más. Sirvo en la Iglesia Cristiana Bíblica, representante de Living Waters en Honduras Tiene 24 años de profesión Técnico en electrónica y vive en Honduras. Gozoso de poder colaborar en el avance del Reino de Dios en la tierra.

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