“Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 1.2-3)

Pablo fue un hombre que practicaba lo que predicaba. A los filipenses les dice “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”(Fil. 4.6). La gratitud que manifestaba Pablo, no sólo era por las bendiciones de Dios hacia él, sino que también por aquellos que el Señor había bendecido. Así que en esta carta, Pablo expresa sus constantes gracias a Dios por los miembros de la comunidad cristiana, una práctica que será habitual en casi todas sus epístolas. (1Co. 1:4; Col. 1:3; 2 Ts. 1:3; 2:13; Flm. 4).

Esta actitud da evidencia de su amor sincero y genuina preocupación por sus hermanos. Para Pablo, dar gracias a Dios por ellos, era reconocer la obra del Señor en la vida de los tesalonicenses. La manera que él oraba por sus hermanos, era dando gracias, recordando todas las cosas positivas que tenían sus lectores. Sin lugar a dudas los tesalonicenses tenían muchas falencias, pero Pablo se encarga primero de fortalecer sus virtudes. Al expresar todo esto a sus lectores, Pablo les está diciendo lo importante que son para él.

Muchas veces damos gracias a Dios por todas sus bendiciones, pero olvidamos dar gracias por nuestros hermanos. En ciertas ocasiones, solemos presentarlos en oración, pero sólo enfatizando sus falencias y pidiendo que el Señor los cambie. Nos olvidamos que el Señor nos ha bendecido a través de ellos. Debemos reconocer que nos enriquecen y que gracias ellos también podemos crecer. No enfaticemos sus errores, antes bien acentuemos sus virtudes.

Volvamos a la práctica de Pablo, ya que dando gracias a Dios por nuestros hermanos, fomentamos el amor dentro del cuerpo de Cristo, fortaleciendo la unidad de la iglesia y anhelando lo mejor para cada uno de ellos.

“Seamos agradecidos no sólo por las propias bendiciones, sino también por las que reciben los demás. De esta manera seremos capaces tanto de eliminar nuestra envidia como también de reafirmar y hacer más genuina nuestra caridad, ya que no va a ser posible que continúes envidiando a aquellos por los que das gracias al Señor.”
Juan Crisóstomo

Sobre El Autor

Carlos Aguilar Piutil. Pecador redimido por gracia. Chileno, nacido en la ciudad de Punta Arenas. Casado con Alba Vargas A.Obtuvo un Bachillerato en teología en el Instituto Teológico Interdenominacional de la Patagonia.. Actualmente reside en la ciudad de Puerto Montt.

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