¿Pediste y no se te concedió lo que necesitabas? Creo que si te hubiese convenido, te lo hubiera dado el Padre. Ponte tú como ejemplo; si tu hijo se pasa el día llorando para que le des el cuchillo, esto es, la espada, te niegas a dársela y no se la das aunque llore, para no tener que llorarlo al verlo morir. Aunque llore, aunque se aflija y aunque se golpee para que lo subas al caballo, tú no lo subes, porque no puede dominarlo y echándolo al suelo puede matarlo. A quien le niegas una parte, le reservas la totalidad. Y para que crezca y para que luego lo posea todo sin peligro, le niegas esa cosa pequeña y peligrosa.

Por tanto, hermanos, os decimos que oréis cuando podáis. Abundan los males, y Dios lo quiso así. ¡Ojalá no abundaran los malos y no abundarían los males! Dicen los hombres: “Malos tiempos, tiempos fatigosos”. Vivamos bien y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros; tal cual seamos nosotros, así serán los tiempos.

Pero ¿qué hacemos ? ¿No podemos convertir a una vida recta a la muchedumbre de los hombres? Vivan bien los pocos que me oyen; los pocos que viven bien soporten a los muchos que viven mal (…).

¿Por qué nos entristecemos y acusamos a Dios? Si en este mundo abundan los males es para que no los amemos. Grandes varones, fieles santos despreciaron un mundo hermoso, y nosotros, ¿no seremos capaces de despreciarlo ni aún siendo feo? ¡El mundo es malo y se le ama como si fuera bueno! (…). El mundo es malo porque lo constituyen los hombres malos; y puesto que no podemos carecer de hombres malos, gimamos a nuestro Dios mientras vivimos y soportemos los males hasta llegar a los bienes. Nada reprochemos al Padre de familia, pues es cariñoso. El es quien nos soporta, no nosotros a Él. Sabe cómo gobernar lo que hizo. Hagamos lo que mandó, y esperemos lo que prometió

Fuente: Sermón 80

Sobre El Autor

Agustin de Hipona

Agustín de Hipona (354-430), conocido también como San Agustín, fue, padre y doctor de la Iglesia. El «Doctor de la Gracia» fue el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y uno de los más grandes genios de la humanidad. Autor prolífico, dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología, siendo Confesiones y La Ciudad de Dios sus obras más destacadas.

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