Sí, vives en un mundo donde el pecado aún existe, pero Aquel que conquistó el pecado y la muerte permanece contigo. 

Es un dúo desastroso la maldad fuera de nosotros y la maldad que aún habita en nosotros. No es solo que vivamos en un mundo en donde la maldad aún existe. Si ese fuera nuestro único problema, la vida sería mucho más sencilla y simple.

No, el peligro de la maldad externa que enfrentamos todos los días es, de hecho, increíblemente más grande por causa de la maldad que habita en nosotros. Verás, es el mal interior el que te arrastra hacia el mal exterior. El pecado solo es atractivo para el pecador.

Realmente es cierto: “Todas las cosas son puras para los puros” (Tito 1:15). El problema es que ninguno de nosotros somos completamente puros. Sí, por la obra de la gracia poderosa somos más puros de lo que fuimos. Pero he aquí nuestro dilema: nuestra purificación del pecado —esa obra que no terminará hasta que cada microbio del pecado sea erradicado de cada célula de los corazones de todos los creyentes—es un proceso de toda la vida y no un solo evento.

El proceso de la purificación de los corazones se está llevando a cabo en el ambiente de un mundo dramáticamente caído, el cual no está funcionando como Dios lo diseñó y donde la maldad habita en cada rincón. No existe un solo día de nuestras vidas en donde la maldad interna y la maldad externa no confluyan de alguna manera. ¿Estás desanimado al leer esto? ¿Te parece que la voluntad de Dios es irracional e imposible mientras la vives en un mundo caído? Debes recordar que no has sido enviado a este mundo por ti solo.

No se te ha pedido que hagas lo imposible en tus propias fuerzas. No se te ha pedido que vayas solo por este mundo oscuro. Y por supuesto que no se te ha pedido tomar consuelo al negar la presencia y el poder de la maldad interna y externa que enfrentas cada día. Al enviar a Sus discípulos a este mundo de oscuridad para traer el mensaje del evangelio a aquellos que estaban envueltos en la maldad externa y eran controlados por la maldad interna, Jesús dijo algo que realmente cambia todo: “Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

Jesús no nos envió con un paquete de principios y promesas. No solo guía nuestro camino a través de un conjunto de reglas. No, Él hace mucho más. ¡Él nos acompaña! Él sabe que nunca lo lograremos a menos que esté con nosotros en cada momento, en cada situación, en cada lugar y en cada relación. No es un escuadrón de rescate que toma acción en nuestro momento de dificultad.

Él está ahí con nosotros en medio de los problemas porque ha estado siempre con nosotros. En nuestra lucha con la maldad, Él nos regala lo único que puede ayudarnos: Él mismo, porque sabe que en Él realmente encontramos todo lo que necesitamos hasta que nuestro camino haya terminado. Él es el mejor regalo de Su gracia.

Para profundizar y ser alentado: Isaías 7:10-17 y Mateo 1:23

Sobre El Autor

Paul David Tripp

Paul David Tripp es pastor, autor y conferencistas. Él es el presidente de los Ministerios Paul Tripp y trabaja para conectar el poder transformador de Jesucristo a la vida cotidiana. Esta visión ha llevado a Paul a escribir 17 libros sobre la vida cristiana, producir 14 series de enseñanza y viajar alrededor del mundo hablando en eventos. La pasión motriz de Paul es ayudar a la gente a entender cómo el evangelio de Jesucristo habla con esperanza práctica en todas las cosas que la gente experimenta en este mundo roto.

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