Salmos 25

¿Qué hace a una persona aceptable a Dios? El camino a la redención comienza, no con la decisión de vivir mejor o dejar de hacer algo malo, sino con la conciencia de que no podemos reformar nuestra naturaleza pecaminosa. Para encontrar el favor del Señor, debemos comprender que es imposible volvernos justos por nosotros mismos; tenemos que depender del sacrificio que Jesús hizo por nosotros. Cuando confiamos en Cristo como nuestro Salvador, Dios Padre aplica el beneficio del sacrificio expiatorio de Jesús a nuestra deuda de pecado, haciéndonos salvos, es decir, aceptable a sus ojos.

Nuestras buenas obras no tienen ningún valor para Dios. Comparadas con las acciones de otros, nuestra generosidad y buenas obras pudieran parecer suficientes para lograr el favor del Señor, pero la Biblia dice: “No por obras, para que nadie se gloríe” (Ef 2:9). Cuando usted está delante de Dios, la única manera en que puede ser perdonado de sus pecados es por medio de Jesucristo y su muerte expiatoria en el Calvario. Jesús vino a dar su vida en rescate por muchos (Mr 10:45).

La crucifixión de Cristo fue la demostración pública del odio de Dios al pecado y de su inmenso amor a la humanidad. El que estaba libre de culpa llevó el castigo por todos, a fin de que la humanidad impía y corrupta pudiera ser hecha justa.

No importa lo que usted haya hecho, puede ser limpiado del pecado. Reconozca sus transgresiones y apártese de ellas; entonces el Señor le perdonará y escribirá su nombre en el libro de vida del Cordero (1 Jn 1:9; Ap 21:27). Si pone su fe en Cristo, puede estar seguro de que pasará la eternidad junto a Él.

Sobre El Autor

Charles Stanley

Charles Frazier Stanley (25 de septiembre de 1932, Virginia) es el pastor principal de la Primera Iglesia Bautista, en el norte de Atlanta, Georgia. Él es el fundador y presidente “Ministerios en Contacto”.
Stanley también sirvió dos períodos de un año como presidente de la Convención Bautista del Sur de 1984 a 1986.

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