No hay verdadero evangelismo sin la doctrina del pecado, y sin un entendimiento de lo que es el pecado.

No quiero ser injusto, pero yo digo que un evangelio que meramente dice: “Ven a Jesús” y lo presenta como un Amigo y ofrece una maravillosa vida nueva sin traer convicción de pecado, no es evangelismo en el sentido Neotestamentario.

La esencia del evangelismo es comenzar con la predicación de la Ley; y la razón por la que hemos tenido tanto evangelismo superficial es que no se ha predicado la Ley.

Usted va por el ministerio de nuestro Señor mismo y no se puede dejar de tener la impresión de que a veces, lejos de presionar a la gente para seguirlo y decidirse por Él, Él mismo puso grandes obstáculos en su camino. Dijo en efecto: “¿Te das cuenta de lo que estás haciendo? ¿Te has dado cuenta del costo? ¿Te das cuenta de dónde te puede llevar? ¿Sabes que significa negarte a ti mismo, tomar tu cruz a diario y seguirme? “El verdadero evangelismo, digo, debido a esta doctrina del pecado, siempre debe empezar por predicar la ley.

Esto significa que debemos explicar que la humanidad se enfrenta a la Santidad de Dios, por sus demandas, y también por las consecuencias del pecado. Es el mismo Hijo de Dios quien habla de ser arrojado al infierno.

Si no te gusta la doctrina del infierno, simplemente estás en desacuerdo con Jesucristo. Él, el Hijo de Dios, creyó en el infierno; Y es en Su exposición de la verdadera naturaleza del pecado que Él enseña que el pecado en última instancia lleva a los hombres al infierno. Así que el evangelismo debe comenzar con la santidad de Dios, la pecaminosidad del hombre, las exigencias de la ley, el castigo impuesto por la ley y las consecuencias eternas del mal y el practicarlo.

Sólo el hombre que es llevado a ver su culpa de esta manera, puede ir a Cristo para la liberación y la redención. Cualquier creencia en el Señor Jesucristo que no esté basada en eso no es una verdadera creencia en Él. Usted puede tener una creencia psicológica incluso en el Señor Jesucristo; Pero una verdadera creencia ve en Él a alguien que nos libra de la maldición de la ley. El verdadero evangelismo comienza así, y obviamente es ante todo un llamado al arrepentimiento, ‘arrepentimiento hacia Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo’.

Traducción: Felipe Amezquita
Edición: Dario Sanabria
Fuente: D. MARTYN LLOYD JONES, STUDIES IN THE SERMON ON THE MOUNT, [GRAND RAPIDS: WM. B. EERDMAN’S PUBLISHING COMPANY: 1984], 207.

Sobre El Autor

Martyn Lloyd Jones

David Martyn Lloyd-Jones (20 diciembre de 1899 – 1 marzo de 1981) fue un médico, pastor protestante y predicador galés que influyó en el la época de reformación del movimiento evangélico británico en el siglo XX.

Durante casi 30 años, fue ministro de la Capilla de Westminster en Londres. Lloyd-Jones se opuso firmemente al cristianismo liberal que se había extendido en gran parte de muchas denominaciones cristianas, y lo consideraba aberrante. No estaba de acuerdo con el enfoque de la iglesia amplia y animó a los cristianos evangélicos (sobre todo anglicanos) a abandonar sus denominaciones existentes, pues creía que la verdadera comunión cristiana sólo es posible entre aquellos que comparten convicciones comunes acerca de la naturaleza de la fe.

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