En ningún lado la Biblia nos deja creer que podemos usar a Jesús como Salvador y no deberle como nuestro Señor, el es El Señor, como el Señor que nos salva, porque ¡Él tiene todos los oficios de Salvador, Cristo, sumo sacerdote, sabiduría, rectitud, santificación y redención! Él es todas estas cosas y todo lo que encarna en él como Cristo el Señor.

Mi hermano, no se nos es permitido venir a Jesús con operadores astutos e inteligentes diciendo: “¡Tomaré esto y esto pero no tomaré aquello!”. No venimos a él como quien compra muebles para su casa y dice: “Me llevo la mesa pero no quiero esa silla.” Y lo divide. No señor; o es todo de Cristo o no es nada. Creo que necesitamos predicar de nuevo a un Cristo completo para el mundo, quien no necesita ayuda ni disculparse, un Cristo que no será dividido, un Cristo que será Señor de todo o Señor de nada.

…Como ve, en nuestro tiempo se ha sobre enfatizado la psicología de la condición del pecador. Pasamos mucho tiempo describiendo la historia del pecador, la pena del pecador, y la gran carga que lleva. El tiene todo esto, pero se ha sobre enfatizado al grado que olvidamos lo principal, ¡El pecador es un rebelde contra la autoridad propiamente constituida! Esto es lo que hace al pecado, pecado. Somos rebeldes. Somos hijos de la desobediencia. El pecado quebranta la ley y nosotros estamos en rebelión y somos fugitivos de las leyes justas de Dios mientras seamos pecadores.

A manera de ilustración, imagine que un hombre escapa de prisión. El tendrá una condena. Le dolerá después de que choque con un tronco, piedras y cercas y se humille y esconda en la oscuridad. Tendrá hambre y frio y carencias, la barba le va a crecer y estará cansado, apretado y con frio; todo esto pasará pero son actos incidentales de él como un fugitivo de la justicia y un rebelde contra la ley. Así es con los pecadores. Tendrán el corazón roto, y llevarán una carga pesada. La Biblia nos da un relato completo de estas cosas, pero son incidentales a la razón de lo que el pecador es, porque se rebeló contra las leyes de Dios y es un fugitivo del juicio divino.

Esto es lo que constituye la naturaleza del pecado; no el hecho de que lleva cargas pesadas de miseria, tristeza y culpa. Esto solo constituye la cosecha de la naturaleza pecadora, pero la raíz del pecado es la rebelión contra Dios. ¿No dice el pecador “me pertenezco a mí mismo y no le debo lealtad a nadie que no escoja yo”? Esta es la esencia del pecado. Pero afortunadamente la salvación se revierte y se restaura la relación pasada, y la primer cosa que el pecador hace es confesar: “Padre, he pecado contra los cielos y contra ti. No merezco ser llamado tu hijo, hazme como uno de tus asalariados” (Lucas 15.18-19). En arrepentimiento, revertimos la relación y nos sometemos completamente a la Palabra y voluntad de Dios, como hijos obedientes.

La felicidad de todas las criaturas morales está aquí, hermanos, en dar obediencia a Dios. El salmista decía en el Salmo 103:21, “Alaben al Señor, todos los moradores celestiales, ustedes sus siervos que hacen su voluntad”. Los ángeles en el cielo encuentran su completa libertad y mas alta felicidad en obedecer los mandamientos de Dios. No lo encuentran en una tiranía sino en una delicia.

He estado revisando en los misterios del primer capítulo de Ezequiel y no lo entiendo. Hay criaturas con cuatro caras y cuatro alas, extraños seres haciendo cosas extrañas. Tienen ruedas y aún otras ruedas en medio de las ruedas. Sale fuego del norte y hay criaturas que avanzan y otras que bajan sus alas y las baten. ¡Extraño, seres hermosos y todos tienen el tiempo de sus vidas, completamente deleitados con la presencia de Dios y en poder servirle!

Sobre El Autor

A.W. Tozer

Nacido el 21 de abril de 1897, en Newburg, una diminuta comunidad agrícola en la región montañosa de Pennsylvania occidental, Aiden Wilson Tozer influyó en su generación como pocos. Fue pastor, predicador, autor, editor, expositor en conferencias bíblicas, y mentor espiritual.

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