Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos,
Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;
Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Voz de Jehová sobre las aguas;
Truena el Dios de gloria,
Jehová sobre las muchas aguas. Voz de Jehová con potencia;
Voz de Jehová con gloria.

Salmos 29:1-4

Nacimos para adorar. Si no estamos adorando a Dios en la belleza de la santidad, hemos perdido nuestra razón de haber nacido.

Yo abrazo la idea de que la adoración es la deliciosa, asombrosa, humilde y maravillosa experiencia que podemos tener en diversos grados. No se necesita un edificio para crear la adoración. Si usted quema el edificio de la iglesia y aleja a toda la gente, no ha perturbado la adoración cristiana en absoluto. Impida que un cristiano entre en el santuario de la iglesia y usted no ha impedido en lo más mínimo su adoración.

Llevamos nuestro santuario con nosotros. Nunca lo dejamos. No entramos en un edificio y luego empezamos a adorar. Si usted no está adorando a Dios el lunes por la mañana, como lo adoró el día anterior, tal vez no lo esté adorando en absoluto.

Cuando los cristianos pierden su amor por Dios, se enferman. La falta de adoración como algo natural, espontáneo y continuo es un signo seguro de enfermedad espiritual. Una generación deja que esto se resbale un poco; afecta a la próxima generación y a la siguiente hasta que no hay un deseo real y abrumador de adorar a Dios. Entonces la adoración tiene que ser creada desde el exterior; pero eso nunca es adoración verdadera.

Que toda carne mortal guarde silencio,
Y con miedo y temblorosa actitud;
No piense en nada terrenal,
Porque con bendición en su mano,
Cristo nuestro Dios desciende a la tierra,
Y demanda nuestra completa adoración.
[FOURTH CENTURY GREEK]

Querido Dios, vengo delante de ti con temor y temblor;
y te veré como Tú anhelas compartirte.
Hazme conocerte en la belleza de tu bendita santidad.
Amén.

Sobre El Autor

A.W. Tozer

Nacido el 21 de abril de 1897, en Newburg, una diminuta comunidad agrícola en la región montañosa de Pennsylvania occidental, Aiden Wilson Tozer influyó en su generación como pocos. Fue pastor, predicador, autor, editor, expositor en conferencias bíblicas, y mentor espiritual.

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