La cuestión que nos inquieta acerca de la muerte no es si moriremos. Hay un chiste macabro que dice que solo dos cosas son ciertas en la vida: la muerte y los impuestos. Pero algunas personas se las arreglan para evitar o evadir los impuestos. La única forma en que podríamos evitar la muerte es permanecer vivos hasta el regreso de Cristo.

Yo simplemente tuve que cambiar las palabras de la oración anterior. Al principio había escrito lo siguiente: “La única forma en que podríamos evitar la muerte es estar vivos al regreso de Cristo”. Cambié las palabras porque mi oración original era cuando menos confusa, y en el peor de los casos, hereje. El Nuevo Testamento nos asegura que todos los que están en Cristo ciertamente estarán vivos en su venida. Si morimos antes de su regreso, seremos levantados para presenciar su regreso glorioso:  

Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza. Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él. Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron, sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras (1 Tesalonicenses 4:13-18).

Aquí, el apóstol Pablo hace una vívida descripción de lo que popularmente se denomina el rapto de los santos. Ningún cristiano se perderá el rapto. Aquellos que permanezcan vivos hasta que esto suceda no tendrán ventaja sobre los que ya han muerto. Los muertos en Cristo serán resucitados para este acontecimiento.

Recuerdo que cuando era niño tenía que irme a la cama antes del espectáculo de fuegos artificiales del Día de la Independencia. Yo no quería irme a dormir por temor a perderme toda la entretención. Mis padres vencían mi ansiedad prometiéndome que me despertarían a tiempo para ver los fuegos artificiales. Ellos cumplían su promesa.

Ninguno de nosotros vio el nacimiento de Cristo. Nos perdimos su impresionante exhibición de milagros durante su ministerio en la tierra. Asimismo, no hay nadie vivo que haya contemplado la agonía de Cristo sobre la cruz. Ninguno de nosotros fue testigo ocular de su gloriosa resurrección y ascensión al cielo. Pero ningún cristiano estará durmiendo para la segunda venida de Cristo. Aunque no vimos su primera venida, todos seremos testigos presenciales de su regreso. El clímax de la exaltación de Jesús será visto por cada creyente. Dios levantará a los muertos para asegurarse que todo ojo contemple su triunfante retorno. Este suceso comprende el único “si” acerca de nuestra muerte.


Sobre El Autor

R.C. Sproul

Robert Charles Sproul, nació el 13 de Febrero de 1939, en Pittsburgh, Pennsylvania, murió el 14 de Diciembre del 2017, era un teólogo calvinista americano, autor de más de cien libros, y co-pastor de la iglesia Saint Andrew’s Chapel en Sanford. Él es el fundador y presidente de Ligonier Ministries y presentador del programa de radio “Renewing your Mind.” Es graduado de Westminster College, del Seminario Teológico de Pittsburg, y de la Universidad Libre de Amsterdam. En la actualidad, Sproul es profesor de Teología Sistemática en el Seminario Teológico Reformado, en Orlando, y el Seminario Juan Knox, en Fort Lauderdale, Florida.

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