El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de agua que salte para vida eterna. (Juan 4:14) La imagen que el Señor describe aquí no es la de un canal, sino la de una fuente que brota.

Prosigue «siendo llenado» (Efesios 5:18), y la dulzura de tu relación vital con Jesús manará tan generosamente fuera de ti como te ha sido dada. Si Su vida no está brotando en ti como debiera, tú tienes la culpa; algo ha interrumpido la corriente.

¿Trata Jesús de decir con estas palabras que debes conectarte a la Fuente para conseguir alguna bendición personal? No: debes centrarte en la Fuente para que de ti «corran ríos de agua viva», una vida irreprimible. Debemos ser manantiales a través de los que Jesús pueda manar como ríos de agua viva en bendición para todos.

Sin embargo, algunos somos como el Mar Muerto, siempre recibiendo pero nunca dando, y ello es porque nuestra relación con Jesús no es la correcta. Con la misma certidumbre con que recibimos de Él, Él se derramará a través de nosotros, y en la medida en que Él no esté derramándose, es prueba de que hay algún defecto en nuestra relación.

¿Se interpone algo entre tú y Jesucristo? ¿Hay algo que estorbe tu fe en Él? Si no, entonces Jesús dice que de ti: «correrán ríos de agua viva». No se trata de una bendición que tú pasas a otros, ni de una experiencia que compartes con otros, sino de un río que continuamente fluye a través de ti.

Manténte junto a la Fuente, guardando estrechamente tu fe en Jesucristo y tu relación con Él, y habrá en ti un flujo constante hacia las vidas de otros sin sequedad ni mortandad algunas. ¿No es excesivo decir que manarán ríos de un creyente individual? ¿Te miras acaso a ti mismo, y dices: «pero no veo los ríos»? A lo largo de la historia de la obra de Dios descubrirás generalmente que Él ha obrado siempre a través de los más oscuros, los desconocidos y los ignorados, pero firmemente fieles a Jesucristo.

Sobre El Autor

Oswald Chambers

Oswald Chambers era un evangelista y maestro escocés bautista (1874-1917) nació el 24 de julio de 1874, en Aberdeen, Escocia. Él entró en una relación personal con Jesús como su Salvador en su adolescencia bajo el ministerio de Charles Haddon Spurgeon, y estudió arte y arqueología en la Universidad de Edimburgo antes de responder a un llamado de Dios al ministerio cristiano. Luego estudió teología en Dunoon College. De 1906 a 1910 dirigió un ministerio itinerante de enseñanza de la Biblia en los Estados Unidos, el Reino Unido y Japón.

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