Cantares 3:1

Dime exactamente dónde perdiste tu comunión con Cristo y te diré dónde podrías redescubrirlo.

¿Lo dejaste en el clóset, en lo que consideraste que era una oración sin respuesta? Entonces tu clóset de oración es donde debes buscarlo.

¿Acaso perdiste la comunión con Cristo por culpa del pecado? Entonces la única manera de encontrarlo es abandonar tu pecado y requisar con la ayuda del Espíritu Santo cualquier aspecto de tu vida o tu cuerpo en los que todavía permanezca la lujuria por el pecado.

¿Dejaste a Cristo por desatender las Escrituras? Entonces debes hallarlo en las Escrituras. El dicho: «Busca lo perdido donde lo hayas perdido porque allí estará» también se aplica en este caso. Por eso, busca a Cristo donde lo hayas dejado, porque él no se ha movido de allí.

No obstante, volver en busca de Cristo requiere esforzarse. En El progreso del peregrino, John Bunyan (1628-1688) nos relata que el peregrino descubre que el camino más difícil por el cual transitó es el de regreso a la glorieta de la colina donde se le había caído el pergamino. Viajar treinta kilómetros hacia adelante siempre será más sencillo que tener que regresar aunque solo sea un par de kilómetros. Por lo tanto, una vez que descubres a tu Maestro, tienes que ser muy cuidadoso.

Debes aferrarte a él. De nuevo, ¿cómo perdiste tu comunión con Cristo? Uno podría pensar que jamás te separarías de semejante Amigo, cuya presencia es tan dulce, cuyas palabras son tan consoladoras y cuya comunión es tan valiosa. ¿Cómo es posible que no hayas mantenido tus ojos fijos en él a cada segundo, por miedo a perderlo de vista? Aunque lo hayas dejado partir, qué gran misericordia es que ahora lo estés buscando aunque suspires con dolor: «¡Si supiera dónde hallarlo!» Sigue buscando, porque solo tú sabes cuán peligroso es estar sin la comunión de tu Señor.

Sin Cristo eres como una oveja sin pastor, como un árbol sin agua para sus raíces o como una hoja seca y marchita que se lleva un huracán. Te sientes separado del alimento del Árbol de Vida. Búscalo de todo corazón y lo hallarás. Recuerda que debes someterte por completo a la búsqueda y, al final, con total certeza, lo hallarás para que continúe siendo tu verdadero gozo y deleite.

Sobre El Autor

Charles Spurgeon

Charles Haddon Spurgeon Nacio en Kelvedon, el 19 de junio de 1834 fue un pastor bautista británico. Aún es conocido por la gente como el "Príncipe de los Predicadores". A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y actualmente, existen más libros y escritos de Spurgeon que de cualquier otro escritor Cristiano de la historia de la iglesia. Tanto su abuelo como su padre fueron pastores puritanos, por lo que creció en un hogar de principios Cristianos. Sin embargo, no fue sino hasta que tuvo 15 años en enero de 1850 cuando hizo profesión de fe en una Iglesia Metodista. Spurgeon fue pastor de la Iglesia Bautista denominada Metropolitan Tabernacule, de Londres durante 38 años. Fue parte de numerosas controversias con la Unión Bautista de Gran Bretaña y luego debió abandonar su título religioso. Durante su vida, Spurgeon sufrió diversos malestares físicos. Sin embargo, en 1857, fundó una organización de caridad llamada Spurgeon's, la cual trabaja a lo largo de todo el mundo. Spurgeon fallecio el 31 de enero de 1892 en los Alpes Marítimos, Francia.

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