—No te acerques más —le advirtió el SEÑOR —. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa. Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Cuando Moisés oyó esto, se cubrió el rostro porque tenía miedo de mirar a Dios.

Éxodo 3:5-6

La verdadera experiencia cristiana debe incluir siempre un encuentro genuino con Dios. Sin esto, la religión no es más que una sombra pasajera, un reflejo de la realidad, una copia barata del original que alguna vez disfrutó alguien más de quien hemos escuchado.

No puede dejar de ser una gran tragedia en la vida de cualquier hombre vivir en una iglesia desde la infancia hasta la vejez y no conocer nada más que un dios sintético compuesto de teología y lógica, pero sin tener ojos para ver, ni oídos para oír, ni corazón para amar.
Los gigantes espirituales de las sendas antiguas eran hombres que en algún momento llegaron a ser profundamente conscientes de la Presencia Real de Dios y mantuvieron esa conciencia por el resto de sus vidas.

El primer encuentro puede haber sido de gran terror; como cuando un “horror de grandes tinieblas” cayó sobre Abram, o como cuando Moisés en el monte escondió su rostro porque tenía temor de mirar a Dios. Por lo general, este temor pronto perdió su contenido de terror y cambió después de un tiempo para deleitarse en un asombro, para convertirse finalmente en un sentido reverente de completa cercanía a Dios. El punto esencial es este: ¡éstos eran hombres que experimentaron a Dios!

Señor, hazme siempre consciente de ti, en mi vida. Quiero encontrarme contigo hoy de nuevo y crecer en mi amor por Ti.

Sobre El Autor

A.W. Tozer

Nacido el 21 de abril de 1897, en Newburg, una diminuta comunidad agrícola en la región montañosa de Pennsylvania occidental, Aiden Wilson Tozer influyó en su generación como pocos. Fue pastor, predicador, autor, editor, expositor en conferencias bíblicas, y mentor espiritual.

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