Tú, cuando ores, entra en tu aposento, y a puerta cerrada, ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te lo recompensará en público. (Mateo 6:6)

 Jesús no dijo: «Sueña con tu Padre que está en lo secreto…», sino «ora a tu Padre…». La oración es un esfuerzo de la voluntad.

Después de entrar en nuestro lugar secreto y cerrar la puerta, orar se hace difícil. Se nos hace difícil concentrarnos y poner los pensamientos en orden. Tenemos tendencia a divagar. La gran batalla en la oración privada es vencer el problema de nuestros pensamientos ociosos y errantes.

Hemos de aprender a disciplinar nuestras mentes y concentrarnos en una oración de voluntad y deliberada. Escogemos un lugar especial para la oración, pero cuando llegamos allí, comienza esta plaga de los pensamientos errantes, y empezamos a pensar: «Tengo que hacer esto y aquello, y tengo que acabar esto para hoy.» Jesús nos dice que debemos «cerrar la puerta». Tener una quietud secreta delante de Dios significa cerrar deliberadamente la puerta a todas nuestras emociones para recordarlo únicamente a Él.

Dios está en el secreto y nos observa desde «el lugar secreto». No nos ve como nos ven los demás, ni como nos vemos nosotros mismos. Cuando vivimos verdaderamente en «el lugar secreto», se nos hace imposible dudar de Dios. Nuestra seguridad con respecto a Él se reafirma por encima de cualquier otra persona o cualquier otra cosa.

Entra en el «lugar secreto» y verás que Dios tenía razón en todo momento en medio de tus circunstancias. Adquiere el hábito de tratar con Dios acerca de todo. A no ser que aprendas a abrir la puerta de tu vida por completo y a dejar que Dios entre desde el despertar de cada nuevo día, estarás trabajando en el nivel falso durante todo el día.

Pero si abres de par en par la puerta de tu vida y «oras a tu Padre que está en lo secreto», todo lo público en tu vida quedará marcado con la impronta permanente de la presencia de Dios.

Sobre El Autor

Oswald Chambers

Oswald Chambers era un evangelista y maestro escocés bautista
(1874-1917) nació el 24 de julio de 1874, en Aberdeen, Escocia. Él entró en una relación personal con Jesús como su Salvador en su adolescencia bajo el ministerio de Charles Haddon Spurgeon, y estudió arte y arqueología en la Universidad de Edimburgo antes de responder a un llamado de Dios al ministerio cristiano. Luego estudió teología en Dunoon College. De 1906 a 1910 dirigió un ministerio itinerante de enseñanza de la Biblia en los Estados Unidos, el Reino Unido y Japón.

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