1.- MOTIVOS MISIONEROS

El verdadero misionero primero debe conquistar el pecado en su propia vida, antes de que él pueda combatir con éxito en la vida de los demás. Los motivos misioneros se derivan naturalmente de la Palabra de Dios y de la nueva vida que nace en los corazones de los misioneros, en relación con la condición de aquellos que son objeto de los esfuerzos misioneros.

En la Palabra de Dios encontramos la Gran Comisión que Cristo dio a sus discípulos de predicar el Evangelio a todas las naciones (Mateo 28:19). El misionero sale en primer lugar porque es el mandato de su Rey.

Pero la nueva vida del misionero opera en varios modos con un solo motivo:

1.- La Gracia que se derrama en su corazón es de un carácter comunicativo.

2.- La Santidad de su nueva vida reacciona fuertemente contra el pecado en el mundo y naturalmente, busca crear un ambiente sagrado en el que pueda florecer.

3.- Esta nueva vida se siente responsable también por el pecado en la vida de los demás, y por lo tanto nos impulsa a conquistar el pecado de la incredulidad en mundo.

4.- Esa vida nueva, tal como existe, en la vida de los individuos es consciente del hecho de que forma una insignificante parte del cuerpo de Cristo, y lo busca necesariamente para completarse a sí mismo.

2.- LA GRAN IMPORTANCIA DE LA OBRA MISIONERA

Este trabajo es muy importante, en primer lugar, para Cristo, porque en ello ve la buena voluntad de Jehová prosperar en Su mano. Es la cosecha de los frutos de Su labor, el aumento de Su persona y la coronación de Su cuerpo.

Es muy importante también para la iglesia, porque promueve su crecimiento, la lleva a la plenitud y la fortalece al aumentar el número de los soldados de la cruz.

Es de suma importancia para la nación que se gana para Cristo. La nueva vida que nace dentro de ellos; nueva luz que se enciende en sus corazones. Las escuelas se abren para la educación de sus hijos, su vida moral se eleva a un nivel superior y su religión es purificada.

3.- LOS FACTORES DE LOS QUE DEPENDE LA VICTORIA MISIONERA.

Negativamente podemos decir que la victoria espiritual no depende de la espada o persecución. Tampoco será, en última instancia, que dependa de los esfuerzos del hombre, como la gran oratoria, actividades educativas o medidas de reforma social.

Positivamente sí depende, en primer lugar, de la Gracia de Dios, que opera en los corazones de los misioneros, de los que apoyan el trabajo de las misiones y de los que son objeto de los esfuerzos misioneros. Y en segundo lugar en la predicación del Evangelio de Jesucristo en toda su pureza. Algunos de los organismos antes mencionados pueden, por supuesto, ayudar en el trabajo.


Sermón original: The Work of Missions
Fuente: Gracegems.org
Traducción: Sarahí Canche
Edición: Lupita Anaya

 

Sobre El Autor

Louis Berkhof

Teologo Pastor Louis Berkhof nació el 13 de octubre de 1873 en Emmen, provincia de Drenthe, Países Bajos. Fue un teólogo reformado cuyos escritos han influido de manera significativa en los seminarios y en las facultades de teología de las universidades de los Estados Unidos y de Canadá y en los cristianos en general a lo largo del siglo, En 1882 siendo aún un niño emigró junto a su familia a los Estados Unidos de América. Instalados en Norteamérica su familia pasó a formar parte de la iglesia Cristiana Reformada que, por entonces, todavía utilizaba el idioma neerlandés en la adoración, Llamado al ministerio cristiano estudió y se graduó en el Seminario Teológico Calvino, y posteriormente en el Princeton Theological Seminary (1902-1904), con maestros comoWarfield y G. Vos. Después de un corto tiempo de pastorado, en Oakdale Park Christian Reformed Church en Grand Rapids (1904-1906), fue llamado a enseñar teología del Antiguo y Nuevo Testamento, primero, y después teología sistemática, en el Calvin Theological Seminary (1906), lo cual hará por espacio de 38 años. Desde 1931 ocupó el puesto de Presidente del seminario y moldeó su teología, excluyendo cualquier infiltración dispensacionalista, fundamentalista y de la alta crítica modernista, Murió en 1957 a los 84 años de edad.

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