Dado que los creyentes conforman la iglesia, ¿hay una «iglesia» en tu casa? De ser así, ¿todo el que habita en tu casa es un miembro de esa iglesia, incluidos los padres, los hijos, los amigos y las personas que trabajan allí, en caso de que tuvieras ese tipo de ayuda?

¿O hay todavía algunos que no se han convertido? Reflexiona unos momentos en esta interrogante y luego pregúntate: «¿Soy un miembro de la iglesia en mi propia casa?» ¡Cómo saltaría de gozo el corazón de un padre cristiano y cómo se humedecerían de lágrimas sagradas los ojos de la madre cristiana si todos, desde el más joven al más viejo de la familia, fueran salvos!

No dejemos de orar por esta bendición hasta que el Señor nos la conceda. Es posible que uno de los mayores deseos de Filemón era que todos en su casa fueran salvos, pero al principio no se lo concedieron por completo. Tenía un sirviente malvado llamado Onésimo que lo engañó y escapó del servicio de su amo. Sin embargo, Filemón oraba por él y al final, según la voluntad de Dios, Onésimo fue guiado a escuchar la predicación de Pablo.

El Señor tocó su corazón y regresó junto a File-món, no solo para ser un fiel siervo sino también un amado hermano y el nuevo miembro de la iglesia de la casa de Filemón. ¿Hay en esta mañana alguno de tus hijos inconversos que está lejos del hogar? Entonces, intercede por él en oración para que regrese a casa con la gozosa y buena noticia de lo que la gracia de Dios ha hecho.

Y si hay un hijo creyente en tu casa, aliéntalo para que se una a ti en la intercesión. Si hay una iglesia que se reúne en tu casa, tienes una mayor responsabilidad, la de mantener tu casa espiritualmente en orden, y cada miembro de la casa debe recordar que todas sus acciones están a la vista de Dios. Que hasta las cosas más comunes de la vida se hagan con un cierto sentido de santidad, diligencia, amabilidad e integridad.

Se espera más de una iglesia que de una casa típica. Por lo tanto, la adoración de la familia debe ser más entusiasta y devota, el amor dentro del hogar debe ser más cálido e inquebrantable y las acciones fuera de esa casa deben ser más santificadas y a la imagen de Cristo. Las pequeñas iglesias hogareñas jamás deben amedrentarse por considerar que no son importantes porque el Espíritu Santo nos ha dado este magnífico recordatorio en su libro de los recuerdos de la familia de la iglesia que se reunía en la casa de Filemón.

Ya sea nuestra iglesia grande o pequeña, que podamos acercarnos a la gran cabeza de la iglesia universal de Dios para pedirle que nos dé gracia para brillar ante otros para la gloria de su nombre.

Filemón 2

Sobre El Autor

Charles Spurgeon

Charles Haddon Spurgeon Nacio en Kelvedon, el 19 de junio de 1834 fue un pastor bautista británico. Aún es conocido por la gente como el "Príncipe de los Predicadores". A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y actualmente, existen más libros y escritos de Spurgeon que de cualquier otro escritor Cristiano de la historia de la iglesia. Tanto su abuelo como su padre fueron pastores puritanos, por lo que creció en un hogar de principios Cristianos. Sin embargo, no fue sino hasta que tuvo 15 años en enero de 1850 cuando hizo profesión de fe en una Iglesia Metodista. Spurgeon fue pastor de la Iglesia Bautista denominada Metropolitan Tabernacule, de Londres durante 38 años. Fue parte de numerosas controversias con la Unión Bautista de Gran Bretaña y luego debió abandonar su título religioso. Durante su vida, Spurgeon sufrió diversos malestares físicos. Sin embargo, en 1857, fundó una organización de caridad llamada Spurgeon's, la cual trabaja a lo largo de todo el mundo. Spurgeon fallecio el 31 de enero de 1892 en los Alpes Marítimos, Francia.

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