Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Apocalipsis 2:19

 Si Tiatira se destacaba en algo en el mundo antiguo, era más por el comercio que por la política. Se trataba de un próspero centro comercial. Las inscripciones que han descubierto los arqueólogos revelan que esta ciudad se jactaba de contar con muchos gremios.

Por ejemplo, había asociaciones de los panaderos, de los trabajadores del bronce, de los fabricantes de tela, de zapateros, de tejedores, teñidores, y ceramistas. Esta característica nos resulta de interés porque Lidia, una de las conversas notables en Filipos, provenía de Tiatira.

Comerciaba telas tratadas con la tintura púrpura de Tiatira, y Lucas la describe como ‘vendedora de púrpura’ (Hechos 16.14). ¿Sería posible que ella, recién nacida en Cristo, haya sido el instrumento para plantar la iglesia en Tiatira cuando regresó allí? En su carta, Jesús enfatizó la santidad como el rasgo esencial de una iglesia modelo.

Comienza su epístola con palabras de cálida congratulación, porque conoce el amor y la fe de esa iglesia, su servicio y perseverancia. Estas son cuatro virtudes delicadas e incluye la tríada de la fe, la esperanza y el amor. También es llamativo que, mientras Éfeso había declinado desde un buen comienzo, Tiatira estaba haciendo ahora más que cuando comenzó.

Lamentablemente, esta no era la pintura completa de la iglesia. En ese bello jardín estaba creciendo una maleza venenosa. Junto a sus excelentes cualidades, era culpable de licencia moral. La iglesia toleraba a una profetisa autoproclamada y malvada.

Se la nombra simbólicamente como Jezabel por la malvada esposa del rey Acab, y estaba engañando a algunos de los miembros de Tiatira, convenciéndolos de que la libertad cristiana les daba licencia para participar en la inmoralidad. Jesús la había llamado a arrepentirse, pero ella se negaba a hacerlo.

Por eso su juicio caería inevitablemente sobre ella y sobre sus seguidores, a menos que se arrepintieran. La santidad del dominio propio y de la semejanza a Cristo es otra de las características de una iglesia modelo. La tolerancia no es una virtud si lo que se tolera es malo. Dios todavía le dice a su pueblo: ‘Sed santos, porque yo soy santo’ (1 Pedro 1.16; ver Levítico 19.2).

 Para continuar leyendo Apocalipsis 2.18–29

Sobre El Autor

John Stott

John Stott (27 de abril 1921 – 27 Julio 2011) fue un inglés cristiano y pastor anglicano quien fue reconocido como importante líder del movimiento evangélico en el mundo.

John Stott fue uno de los principales autores del Congreso Mundial de Evangelización de Lausana (Suiza) en 1974.

Artículos Relacionados