Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Apocalipsis 3.15

 El mensaje de Cristo a la iglesia de Laodicea es claro. Quiere ver entusiasmo en ellos, y lo dice muy frontalmente. Prefiere que los discípulos profesantes sean calientes en su devoción a Cristo o totalmente fríos a causa de su hostilidad, antes que tibios por su indiferencia.

Encuentra nauseabunda la apatía. Frente a Laodicea, cruzando el río Lycus, estaba Hierápolis, cuyas fuentes termales enviaban aguas tibias hacia Laodicea, y acumulaban depósitos de piedra caliza que pueden verse perfectamente todavía hoy.

Así es que el adjetivo laodicense se incorporó a nuestro vocabulario para denotar a personas que son tibias en religión, en política, o en lo que sea. Laodicea representa a la iglesia que es exteriormente respetable pero interiormente carece de compromiso, como cualquiera de las iglesias meramente nominales con las que estamos familiarizados en nuestros días.

Cuando la metáfora cambia y se habla de mendigos ciegos y desnudos (v. 17), uno se pregunta si los miembros de la iglesia de Laodicea eran cristianos en absoluto. Entonces la descripción cambia nuevamente y se refiere a una casa (v. 20). Cristo está a la puerta, golpea, llama y espera. Si alguno le abre la puerta, como yo lo hice en febrero de 1938, él entra tal como lo ha prometido, no solamente para cenar con nosotros sino para tomar posesión de la casa. Esta es la esencia de la entrega entusiasta a la que Cristo nos llama. Es cierto, la Iglesia se ha mostrado siempre temerosa de lo que se considera como ‘entusiasmo’. John Wesley y sus amigos sabían de esto, porque los obispos los despreciaban como ‘entusiastas’.

Pero el entusiasmo es una característica esencial de todo auténtico discípulo de Jesús. Esto no es fanatismo, al que podríamos definir como celo sin conocimiento. En las reflexiones de estos días hemos visto al Señor resucitado recorriendo, inspeccionando y supervisando a sus iglesias. Al hacerlo, señala siete rasgos que quiere que se vean en su Iglesia: amor hacia él y disposición a sufrir por él, fidelidad en la doctrina y santidad de vida, compromiso con la misión, además de sinceridad y entusiasmo en todo.

Para continuar leyendo: Apocalipsis 3.14–22

Sobre El Autor

John Stott

John Stott (27 de abril 1921 - 27 Julio 2011) fue un inglés cristiano y pastor anglicano quien fue reconocido como importante líder del movimiento evangélico en el mundo. John Stott fue uno de los principales autores del Congreso Mundial de Evangelización de Lausana (Suiza) en 1974.

Artículos Relacionados