Una Doctrina crucial para entender la Doctrina de la Salvación es la Gracia Eficaz. Por Gracia Eficaz se quiere decir que los hombres que están espiritualmente muertos, son regenerados y eficazmente llamados por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo inmediatamente obra en el alma infundiéndole nueva vida espiritual, cambiándola de tal manera que es espiritualmente viva y orientada hacia Jesucristo. El Espíritu Santo habilita y convence a los hombres a abrazar a Cristo salvíficamente. La razón por la que es llamada Gracia Eficaz es que esta Gracia especial produce el efecto planeado de Dios: la Salvación de individuos particulares. Esta Gracia especial ha sido nombrada “Irresistible”, “Eficaz”, “Invencible”, “Inconquistable” e “Incuestionable”. Esta Doctrina lógicamente procede de la depravación e inhabilidad total del hombre, el inmutable decreto de la Elección de Dios y la Expiación limitada de Cristo por los elegidos. La Doctrina de la Gracia Eficaz está inmediatamente relacionada con las Doctrinas de la Regeneración y el Llamamiento Eficaz. Si una persona entiende la enseñanza bíblica en lo que se refiere a estas Doctrinas, él entenderá la Gracia Eficaz.

LA DOCTRINA ARMINIANA DE LA GRACIA SUFICIENTE

La Gracia Eficaz es uno de los pilares del Cristianismo Bíblico, puesto que la sola variante teológica a ella implicaría algún tipo de mérito humano en la Salvación. El Arminianismo Clásico enseña que todos los hombres son depravados como resultado del pecado de Adán y por lo tanto no pueden creer en Cristo y arrepentirse sin la ayuda de Dios. Ellos argumentan que Cristo murió por todos los hombres sin excepción y que mediante su muerte Cristo proveyó Gracia Suficiente a todos los hombres para creer y arrepentirse. 1 Se requiere de los hombres cooperar con esta Gracia Suficiente. Los hombres de su propia facultad, su propio libre albedrío, ya sea cooperan con esta Gracia o la rechazan. En el sistema Arminiano, la Salvación está fundamentada sobre la libre voluntad del hombre. El Arminianismo no permite que Dios sea Soberano en la Salvación de los pecadores puesto que se entrometería en su concepción de la soberanía de la voluntad del hombre. ¡El hombre “es lo suficientemente poderoso para obstruir o resistir la Gracia [especial] de Dios que desesperadamente quiere que todos los hombres sean salvos!” 2

Es importante reconocer que la idea Arminiana de una Gracia Suficiente dada a todos los hombres sin excepción no es enseñada en ningún lugar en la Escritura, sino más bien evidentemente fluye de su concepto de la Elección Condicional y la Expiación Universal.  Si Dios está haciendo todo lo que está en su poder para salvar a todos los hombres, y si Cristo sufrió una muerte sacrificial por todos los hombres, entonces se argumenta que el Espíritu Santo debe también obrar igualmente sobre todos los hombres para salvarlos. Lo que hace la diferencia en cuanto al que es salvo y el que no, es la cooperación de la voluntad humana. Toda persona tiene la habilidad de rechazar la Gracia Especial de Dios o actuar sobre ella y ser salvo.

Los problemas que surgen del concepto Arminiano de la Gracia Suficiente son múltiples.

  • Primeramente, no puede ser reconciliada con la Depravación Total o la inhabilidad total del hombre no regenerado. La Biblia enseña que el hombre está, ya sea, muerto o vivo espiritualmente. La Gracia Suficiente no puede hacerse eficiente mediante un acto de la voluntad si la voluntad está muerta espiritualmente y reacia (poco dispuesta). Para que la Gracia sea suficiente para un cadáver espiritual, también debe ser eficaz. “Un hombre vivo puede ser persuadido a no cometer suicidio; pero un hombre muerto no puede ser persuadido a la vida”. 3 La Biblia enseña que solamente la Regeneración puede habilitar a una persona a arrepentirse y a creer.
  • En segundo lugar, el concepto Arminiano de una Gracia Especial Resistible requiere alterar radicalmente la Doctrina de la Expiación de Cristo. El Arminiano se ve obligado a argumentar que no existe relación causal y meritoria entre la obra redentora de Cristo y la aplicación de su sacrificio a aquellos por quienes Él murió. Él debe negar que Cristo, por su sufrimiento y muerte, procuró la regeneración y “ameritó la fe y arrepentimiento para aquellos que vienen ampliamente a creer y arrepentirse.” 4 (Como se notó en capítulo sobre la Expiación Limitada, los Arminianos limitan severamente el poder de la muerte de Cristo para salvar).
  • En tercer lugar, la idea Arminiana de que el hombre debe cooperar con la gracia con el fin de ser salvo, ha conducido a una completa redefinición de la Doctrina de la Regeneración. Si la Biblia enseña que la regeneración es solamente un acto de Dios en el cual el hombre no coopera, entonces la idea de que el hombre permite a Dios regenerar a las personas mediante un acto de la voluntad, debe ser rechazado. Argumentar que la primera etapa de la regeneración es una obra causada por el hombre o en parte por el hombre o parcialmente por Dios es una herejía peligrosa. Es una explícita negación de la “necesidad de una obra interna de la gracia sobrenatural para la conversión y la producción de la fe”. 5 Es el hombre quien debe arrepentirse y creer en Cristo. Pero si el arrepentimiento y la fe no son dones de Dios producidos por el poder del Espíritu Santo, entonces la fe se vuelve una obra y no un producto de pura gracia. “Según el sistema Arminiano, depende del libre albedrío del hombre hacer que la Gracia suficiente de Dios, común para todos los hombres, sea eficaz en su caso. Pero la Escritura declara que la salvación es enteramente de Gracia, y un don de Dios. –Efesios 2:8; 2 Timoteo 2:25; Romanos 9:15, 16.” 6   
  • En cuarto lugar, la idea Arminiana de que la Gracia Suficiente es dada a todos los hombres es absurda dado el hecho de que muy pocas personas por todas partes del mundo han tenido la oportunidad de escuchar el Evangelio. De hecho, en los últimos dos mil años solamente una pequeña fracción de la población del mundo ha escuchado el Evangelio. Si Dios está tratando de salvar a todo ser humano, y les ha dado Gracia Suficiente a todos, ¿Por qué Él no haría provisiones para todos los hombres sin excepción para escuchar el llamado externo del evangelio? Dios pudo levantar cien mil apóstoles Pablo si Él hubiera querido. Pero no lo hizo. Los Arminianos, en su intento de encajar el plan de Dios de la Salvación dentro de su concepto de justicia, han presentado a Dios como un incompetente. Dios hace provisiones en un área, pero se olvida de la otra área. Un estándar humanista y sin ninguna base escritural de justicia siempre desciende consecuentemente camino hacia el universalismo. Tanto la Iglesia Romana como algunos prominentes Evangélicos (por ejemplo, Billy Graham) ya han abandonado la Doctrina bíblica de que Jesucristo es el único camino para obtener la vida eterna.
  • En quinto lugar, la posición Arminiana contradice la enseñanza explícita de la Escritura, que dice “que ni siquiera todos los que reciben el llamamiento externo tienen Gracia Suficiente” 7 Cuando Pablo explicó por qué la mayoría del Israel étnico rechazaba el Evangelio él dijo: “¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy. (Romanos 11:7-8). ¿Dio Dios a los Israelitas Gracia Suficiente para creer? ¡Absolutamente no! En vez de contrarrestar su depravación, inhabilidad y odio a Jesús, Dios los endureció (v. 7, compare Romanos 9:16-24; Juan 10:26-27; Isaías 6:9-10; Marcos 4:12; Lucas 8:10). Jesús no enseñó una Gracia Suficiente para todos, sino una Gracia Eficaz para algunos. “¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi Palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo… El que es de Dios, la palabra de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. (Juan 8:43-44, 47).” Cuando Pablo le habla a los paganos en Romanos 1:18-20 y 2:12-15 él dice que ellos son responsables debido a la revelación general en la naturaleza. Él declara que están bajo la ley de las obras, pero no dice nada acerca de una Gracia Suficiente universal. 8

Girardeau puntualiza lo absurdo y la imposibilidad de la Doctrina Arminiana de la Gracia Suficiente: “El Arminiano Evangélico no sólo admite el hecho, sino que contiende por ello, de que todo hombre en su condición natural caído está muerto espiritualmente –muerto en sus delitos y pecados. El problema para él resolver esto es, ¿Cómo puede este hombre espiritualmente muerto hacer de su salvación posible, una salvación verdadera? No debe hacerse mediante la impartición a él de Gracia Eficaz y determinante, puesto que admitir eso sería abandonar la Doctrina de una Salvación posible y aceptar una salvación decretada y determinada. Ni debe ser hecha mediante la Gracia Regeneradora, pues dos dificultades se oponen a esa suposición: Primero, esta Gracia Regeneradora necesariamente sería eficaz y una Gracia Determinante; y, en segundo lugar, no podría sostenerse con verdad que todo hombre es regenerado. Un grado de Gracia, por lo tanto, que es escasa de Gracia Regeneradora, debe ser conferida a todo hombre. ¿Qué es eso? Gracia Suficiente –es decir, un grado de Gracia que imparte capacidad suficiente para permitir a todo hombre hacer realmente de sí mismo una salvación posible. Ahora, este argumento es escueto (superfluo): un grado de Gracia que no regenera, sería un grado de Gracia que no imparte vida sobre el pecador espiritualmente muerto. Si infundiera vida espiritual por supuesto que sería Gracia Regeneradora; pero se niega que sea Gracia Regeneradora. Ninguna otra Gracia sería suficiente para el pecador muerto sino la Gracia que Regenera o da vida. ¿Cómo podría la Gracia capacitar al pecador muerto para realizar funciones de vida –arrepentirse, creer en Cristo, abrazar la Salvación– sin que primero se le de vida? En una palabra, la Gracia Suficiente que no es Gracia Regeneradora es una imposibilidad palpable. Una habilidad suficiente para capacitar al pecador muerto a desempeñar funciones de un viviente pero no suficiente para hacerlo vivir, es una imposibilidad. El Arminiano por lo tanto está encerrado en una elección entre dos alternativas: ya sea que él deba confesar que la Gracia Suficiente debe ser Gracia Regeneradora, y entonces abandonar su Doctrina; o él debe sostener que la Gracia es suficiente para un pecador muerto que no lo hace vivir, y entonces él afirma una imposibilidad” 9         

LA NECESIDAD DE LA GRACIA EFICAZ

La Doctrina Calvinista de la Gracia Eficaz puede ser entendida solamente si uno tiene un correcto entendimiento de la Depravación total y la Doctrina de la Regeneración. Como notaron en el capítulo acerca de la depravación total, el hombre no está en un estado en el cual él pueda cooperar con el Espíritu Santo. El hombre está espiritualmente muerto (Efesios 2:1-5). El odia la verdad y a Jesucristo (Juan 3:19-21), mora en tinieblas (Juan 1:4-5), tiene un corazón incircunciso de piedra (Ezequiel 11:19), es impotente (Ezequiel 16:4-6), no puede arrepentirse (Jeremías 13:23), es esclavo de Satanás (Hechos 26:17-18), y no puede ver o comprender la verdad divina (1 Corintios 2:14). ¿Puede un cadáver espiritual cooperar con la Gracia? ¿Puede un hombre que está ciego y muerto a la Verdad espiritual abrazarla? ¿Puede alguien que odia a Jesucristo, puesto que nació en enemistad con Dios, cambiar su propia naturaleza? ¿Puede una persona de su propio libre albedrío odiar lo que naturalmente ama y amar lo que naturalmente odia? “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? (Jeremías 13:23).” A causa de que el hombre está espiritualmente muerto, solamente un cambio radical y penetrante en el corazón del hombre puede capacitarle a abrazar a Cristo. Para que la Gracia de Dios sea suficiente para cualquier hombre, debe ser Eficaz. Solamente el poder de Dios trabajando directamente en el alma humana puede infundirla con nueva vida. El hombre pecaminoso no necesita alguna asistencia de sí mismo para salvarse, sino una resurrección espiritual, una obra total de renovación. “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. (Juan 6:44, 65).”

PREVENIENDO UN MALENTENDIDO COMÚN

Si los hombres están espiritualmente muertos, solamente aquellos a quienes Dios soberanamente escoge regenerar se arrepentirán y confiarán en Cristo. La idea de que el hombre coopera con Dios en la regeneración es tan absurda como enseñar que Jesús resucitó a Lázaro de la muerte porque su cadáver estaba dispuesto a ser resucitado. Algún malentendido con respecto a la Regeneración es entendible dado el hecho de que la Regeneración tiene dos sentidos diferentes en el Nuevo Testamento. Algunas veces hace referencia al proceso entero de la conversión en el cual el corazón convertido entra en contacto con la Palabra y es llamado primeramente a la acción. Pasajes tales como 1 Pedro 1:23 y Santiago 1:18 hablan del corazón regenerado en donde entra en contacto con la Palabra de Dios y emerge hacia la conversión. “Este es el Llamamiento Eficaz por medio de la instrumentalidad de la Palabra de la predicación aplicada en forma efectiva por el Espíritu de Dios. Este Llamamiento Eficaz asegura usando la verdad como medio, el primer ejercicio santo de la nueva disposición que ha nacido en el alma. La nueva vida comienza a manifestarse; la vida implantada desemboca en el nuevo nacimiento.” 10 Los Arminianos frecuentemente citan pasajes que hablan de la segunda etapa de la regeneración en la cual Dios emplea medios (la predicación de la Palabra), para argumentar que el Espíritu Santo usa la persuasión moral sobre la voluntad del hombre para lograr que él coopere con la Gracia y escoja a Cristo.        

Esta interpretación, sin embargo, ignora los otros sentidos de la Regeneración que es usado en la Biblia. Durante la primera etapa, en la Regeneración, el Espíritu Santo obra sin medios; es decir, Él obra directamente en alma aparte de la predicación de la Palabra. El Espíritu Santo viene a un hombre que está muerto, ciego y sordo a la verdad espiritual y lo vivifica, implantando nueva vida en el corazón muerto. La disposición interna del alma es renovada y santificada. “En este acto de Dios queda implantado el oído que capacita al hombre para oír el llamamiento de Dios para la salvación de su alma. Esta es la Regeneración en el sentido más estricto de la palabra. En ella, (La Regeneración) el hombre permanece del todo pasivo.” 11 La primera etapa de la Regeneración puede ser comparada a la implantación de una semilla, y la segunda etapa puede ser comparada al proceso de dar a luz. La Regeneración en el sentido estricto evidentemente precede o es coincidente con la Predicación del Evangelio puesto que el Evangelio no puede tener poder persuasivo sobre un cadáver. “Los hombres ven por la luz. Sin luz la visión es imposible. Pero los ojos de los ciegos no son abiertos por medio de la luz. De la misma manera, todos los estados y actos de la consciencia anteriores o concurrentes o consecuentes a la Regeneración, son mediante la verdad; pero la Regeneración en sí, o la impartición de vida espiritual, es por la acción inmediata del Espíritu.” 12 Una vez que Dios abre el corazón a través de la Regeneración, la persona regenerada puede y creerá el Evangelio. “El Señor abrió el corazón de ella (Lidia) para que estuviese atenta a lo que Pablo decía (Hechos 16:14).”

LA REGENERACIÓN ES SOLAMENTE UN ACTO DE DIOS 

La primera etapa de la Regeneración es solamente un acto de Dios en que el hombre no coopera. Jesús dijo: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más no sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. (Juan 3:8).” “Cuando examinamos las palabras de nuestro Señor en Juan 3, no cabe duda de que Él enseñó que Dios el Espíritu Santo es el origen, fuente y autor primordial de la Regeneración. A Él le pertenece la Gloria y el Poder eternamente. En la Regeneración, debemos ver a Dios como un ser activo mientras que los pecadores deben ser vistos como totalmente pasivos. Por lo tanto, la Regeneración no es un programa cooperativo entre Dios y el hombre. Solamente Dios regenera, y lo hace sin la labor, ayuda o incluso el consentimiento de los pecadores.” 13   

Esa Regeneración en el sentido estricto del término no es un proceso cooperativo entre el hombre y Dios que es enseñado a través de toda la Escritura. Pablo escribió: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo (Tito 3:5).” Dios esparce agua limpia sobre el corazón humano, limpiándolo (Ezequiel 36:25). El Espíritu Santo remueve el corazón de piedra que no puede responder a la verdad espiritual y lo reemplaza con un corazón de carne (Ezequiel 11:16). Jesús describió el nuevo nacimiento como ser “nacido del Espíritu” (Juan 3:5-6). Los términos usados para describir la obra del Espíritu Santo sobre el corazón del hombre todos describen un milagro de Dios. Todos apuntan a una resurrección espiritual. Los hombres son “nacidos de nuevo” (Juan 3:3), “regenerados” (Tito 3:5), “vivificados” o “resucitados” (Efesios 2:5). La persona regenerada es llamada una “nueva creación” (Gálatas 6:15; 2 Corintios 5:17) y un “nuevo hombre” (Efesios 4:24). “Estos términos denotan una obra de poder omnipotente. La creación de vida es imposible para la criatura. Él puede recibir vida; él puede sustentar la vida; y él puede aprovechar y utilizar la vida, Pero no puede crear vida” 14 

Los hombres pueden predicar con eficacia y utilizar todo el poder persuasivo que pueden juntar para convencer a las personas a creer en Cristo. Pero solamente el Espíritu Santo puede habilitar a una persona a creer. Solamente el poder regenerador de Dios hace que la iglesia crezca. Pablo escribió: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento (1 Corintios 3:6-7).” “Como en la naturaleza, el plantar y regar no son las causas eficaces de la vegetación; así en la iglesia, las acciones ministeriales no son las causas eficaces de la Gracia. En ambos casos toda la eficacia es de Dios.” 15

En Juan 3:3, en donde Jesús le dice a Nicodemo de que “el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios,” la palabra traducida “de nuevo” (anothen) debería ser traducida de arriba. A pesar de que la palabra griega puede ser traducida “de nuevo” (palin anothen, Gálatas 4:9) otros pasajes que usan esta palabra en Juan (3:31; 19:11, 23) es traducida de arriba. Este es también el significado preferido en los Evangelios sinópticos (por ejemplo, Marcos 15:38). “Ciertamente es un segundo nacimiento, la regeneración, pero un nacimiento de arriba por el Espíritu” 16 La Regeneración proviene del cielo, es decir, de Dios. El libro de Santiago usa la palabra de la misma manera. “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación (Santiago1:17; cf. 3:15).

El apóstol Juan explícitamente enseñó que el hombre no tiene nada que ver con su propia regeneración ni con la de nadie más. “Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (Juan 1:13).” Juan dijo que el nuevo nacimiento no es “de sangre.” es decir, no tiene nada que ver con la línea de sangre, la herencia o la raza de uno. Esta perspectiva fue el error común de los Judíos. Él también dijo: “ni de voluntad de carne.” “Lo que es nacido de la carne, carne es (Juan 3:6).” El hombre natural o carnal solo puede actuar de acuerdo a su naturaleza depravada y corrupta. Él está ciego a la verdad espiritual, odia a Dios y se opone a la verdad divina. El hombre carnal no puede dar el primer paso hacia Dios a menos que primero Dios cambie su corazón. Esta frase clava una estaca directo a todas las perspectivas sinergistas de la Regeneración. Él continuó: “ni de voluntad de varón.” El nuevo nacimiento no es traído a la existencia mediante el poder persuasivo de los amigos; la gran técnica del predicador o el suave tono de la música de órgano. El nuevo nacimiento es solamente una obra divina. El griego dice: “sino que de Dios fueron engendrados.” El sino es enfático, enfatiza el contraste entre todas las formas de esfuerzo humano con el poder regenerador de Dios.

Pablo dijo que: “nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:3).” Lucas declaró que: “creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna (Hechos 13:48).” El apóstol Juan escribió: “Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (1 Juan 2:2).” ¿Por qué una persona es salva y otra es dejada en tinieblas? Porque una es regenerada por el Espíritu y la otra es pasada por alto. “Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1 Corintios 4:7).” “El hombre necesita que Dios lo atraiga irresistiblemente a Su gracia, o el hombre nunca dará ni siquiera un simple paso en la dirección de Cristo.” 17 Esta es la enseñanza explícita de Cristo: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan 6:44).”

Cuando Jesucristo le declaró Nicodemo, que “lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (Juan 3:6),” Él le estaba diciendo a Nicodemo que el Espíritu Santo era el autor de la regeneración y que la persona regenerada se ha convertido en una persona espiritual. “El hombre espiritual tiene una mente espiritual, él está habitado por una Persona quien mora, sella, intercede y fortalece.” 18 La persona que es regenerada tiene la realidad espiritual abierta a Él. Cuando él lee u oye la verdad bíblica él conoce de que es verdad e inmediatamente cree en Jesucristo. El poder regenerador del Espíritu Santo habilita al pecador a ver, escuchar y a vivir; por lo tanto, después de la regeneración el pecador puede arrepentirse y volverse a Cristo. La conversión es el fruto, no la causa, de la regeneración. “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido (1 Corintios 2:12).” Sin la renovación espiritual, que es puramente un don de Dios que no depende de nada de lo que hacemos, nadie se volvería a Cristo. “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo (2 Corintios 4:6).”

Si eres cristiano, es a causa de que Dios cambió tu corazón, habilitándote a creer en Jesucristo. ¿Por qué Lidia creyó en el Evangelio predicado por el apóstol Pablo? Porque primero Dios abrió el corazón de ella y la habilitó para responder al Evangelio. Pablo “se sentó y habló a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía (Hechos 16:13-14).” Aquellos que pervierten la Doctrina bíblica de la Regeneración son culpables de un error serio. Porque solamente Dios merece el crédito y la gloria por la salvación del hombre, “La Salvación es de Jehová (Jonás 2:9).”

Puesto que el hombre está muerto en sus delitos y pecados e incapacitado para comprender la verdad divina (1 Corintios 2:14), el Espíritu Santo debe hacer una obra recreativa en el corazón del hombre para que él comprenda y crea en el Evangelio. Jesús dijo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver [comprender, percibir] el Reino de Dios (Juan 3:3).” “Cristo coloca la regeneración como un requerimiento antes de que uno pueda “ver,” esto es, creer o tener fe en el Reino de Dios. Él expresa muy enfáticamente que un pecador que es nacido de carne no puede creer las Buenas Nuevas del Reino hasta sea nazca por el Espíritu. Por consiguiente, según la enseñanza de Cristo, creemos porque somos “nacidos de nuevo.” ¡No somos “nacidos de nuevo” porque creemos!” 19     

¿Por qué la mayoría de los evangélicos y fundamentalistas, que tienen una perspectiva tan elevada de la Escritura, yerran fatalmente en un aspecto tan importante de la Doctrina cristiana? La respuesta yace en su idea de que ni siquiera Dios puede hacer nada para cambiar directamente la voluntad humana. Pese a que es verdad que su doctrina del nuevo nacimiento fluye de su entendimiento defectuoso de la caída y la obra redentora de Cristo, la razón principal por su error es su exaltación de la voluntad humana por encima incluso de la voluntad de Dios. Ellos consideran el punto de vista calvinista de que Dios obra directamente en el corazón humano, cambiándolo en dirección hacia Dios, que es una violación coercitiva del libre albedrío del hombre. El Arminiano reconoce que una vez que acepte la idea de que Dios tiene el poder para obrar directamente en el corazón del hombre para que la voluntad de la persona abrace definitivamente a Jesucristo, su paradigma entero del proceso de la Salvación será a la misma vez refutado y derribado. ¿Por qué? Porque significaría que es Dios y no el hombre que determina quién es y quién no es salvo; de que Dios no está tratando de salvar a todos los hombres, puesto que obviamente Él no regenera a todos los hombres. “No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo (Juan 3:27).” “Sólo las posiciones que atribuyen a Dios todo el poder en la salvación de pecadores son consistentemente evangélicas, ya que las palabras “evangélico” o “evangélica” significan que es Dios solo quien salva. Si se añaden fe y obediencia, que dependan de la decisión independiente del hombre, ya no tenemos una posición evangélica.” 20    

DIOS CAMBIA EL CORAZÓN

¿Están los Arminianos en lo correcto cuando argumentan que Dios no puede cambiar directamente el corazón humano, o de que Dios debe primero obtener permiso del hombre pecaminoso para cambiarle? La posición Arminiana es totalmente contraria a la enseñanza explícita de la Escritura. Hay muchos pasajes que enseñan que Dios es Soberano sobre el corazón humano y la voluntad (cf. Proverbios 16:1, 9, 21; Éxodo 10:1, 20; Deuteronomio 2:30; Josué 11:19, 20; Jeremías 32:40; Ezequiel 1:1, 5; Lucas 24:45; Juan 12:39, 40; Hechos 16:14; Romanos 9:18-21; Filipenses 2:13; 2 Tesalonicenses 2:11, 12; Apocalipsis 17:17). También, las descripciones del nuevo nacimiento dadas en la Biblia son descripciones de Dios cambiando directamente el corazón humano. “Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas (Deuteronomio 30:6).” “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan (Ezequiel 11:19-20).” “Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo (Jeremías 31:33).” “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos (Ezequiel 36:26-27).” Dios vivifica o renueva el corazón humano. “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación (Gálatas 6:15).” “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo (Tito 3:5).” El Espíritu Santo circuncida el corazón. “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados (Colosenses 2:13).” “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano (Colosenses 2:11).”

La Regeneración es un acto de Dios en el corazón del hombre. “el Espíritu Santo viene a hacer algo en el alma del hombre… Él penetra las entrañas más íntimas del hombre, en su misma alma, espíritu, o corazón.” 21 El uso bíblico de la palabra “corazón” es diferente al uso de hoy en español. En la Biblia, “corazón” representa cada aspecto de la naturaleza humana, incluyendo el intelecto, la voluntad y las emociones. Puesto que el hombre está muerto, ciego, sordo y totalmente depravado, solamente un acto de Dios en la naturaleza entera del hombre es suficiente para atraerlo en fe hacia Dios. Este cambio es de alguna manera misterioso. Claramente no involucra un cambio metafísico del ser del hombre. Es decir, su sustancia o esencia no es cambiada. Asimismo, no lo hace una persona libre de pecado o perfecta. Incluso el mejor cristiano, tal como el apóstol Pablo, tuvo que luchar contra el pecado y la tentación (Romanos 7:15, 25). En un acto instantáneo, el Espíritu Santo implanta en el hombre el principio de una nueva vida espiritual.

Todas las palabras usadas en la Biblia para describir la Regeneración nos muestran que hay dos aspectos primordiales de la Regeneración: Purificación y Renovación. La Purificación Interna del pecador es representada por términos y frases como: “naciere de agua (Juan 3:5),” “lavamiento de la regeneración (Tito3:5),” “Esparciré… agua limpia… os limpiaré (Ezequiel 36:25),” “circuncisión no hecha a mano (Colosenses 2:11),” y la extracción del “corazón de piedra (Ezequiel 36:26).” Este aspecto es esencialmente negativo. El corazón debe ser purificado de la corrupción del corazón. La aspersión con agua y el lavado con agua en Antiguo Testamento simbólicamente representó la purificación interna hecha por Dios para el pecador. La circuncisión también simbolizó la eliminación de la inmundicia de la carne. Los hombres necesitan una circuncisión del corazón (cf. Deuteronomio 10:16; 30:6; Levítico 26:41; Jeremías 9:26). La extracción del corazón de piedra representa la eliminación de la falta de respuesta natural del hombre hacia la verdad divina. Antes de que uno plante un jardín, la tierra debe ser primero preparada. La mala hierba, los abrojos, la capa dura de tierra y las rocas deben ser primero removidas antes de plantar la semilla. Igualmente, el Espíritu Santo debe cambiar el corazón del hombre antes de que el Evangelio pueda echar raíces y crecer. “Nuestros corazones naturales son corazones de piedra. La Palabra de Dios es la buena semilla sembrada en la carretera dura, hollada y macadamizada, que los caballos de la pasión, los asnos de la obstinación, los vagones del tesoro imaginario, han hecho impenetrable. Solamente el Espíritu Santo puede ablandar y pulverizar esta tierra.” 22   

El aspecto positivo de la Regeneración es la renovación espiritual del corazón del hombre. Los términos escriturales y frases usadas para describir el aspecto renovador son “naciere de nuevo (Juan 3:3),” “la regeneración y la renovación en el Espíritu Santo (Tito 3:5),” “vivificados” o “resucitados” (Efesios 2:5), y “nacido del Espíritu (Juan 3:5-6).” La persona regenerada es llamada “nueva creación (Gálatas 6:15; 2 Corintios 5:17)” y un “nuevo hombre (Efesios 4:24).” Este aspecto es representado en el corazón de piedra que llega a ser un corazón de carne (Ezequiel 32:2) y el corazón incircuncidado que se convierte un corazón circuncidado (Colosenses 2:11). Todos los términos usados para describir el aspecto renovador de la Regeneración apuntan a la impartición de capacidad, vida e iluminación espiritual. Shedd escribió: “La Regeneración de Dios, como el acto creador y que da vida, produce un efecto sobre el entendimiento humano. Esta es la ‘iluminación:’ ‘iluminando salvadoramente las mentes,’ (Catecismo Mayor de Westminster, P.67) … ‘alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,’ (Efesios 1:18, Filipenses 1:9, Colosenses 3:10, 1 Juan 4:7; 5:20, Juan 17:3, Salmos 19:7, 8; 43:3, 4). Esta peculiaridad distintiva del conocimiento producido por la Regeneración es, que es experimental.” 23      

LOS REACIOS SON HECHOS VOLUNTARIOSOS

La razón de que la Gracia de Dios sea eficaz e irresistible es que el Espíritu Santo imparte una inclinación de santidad en el corazón humano. El corazón del hombre es cambiado de tal manera de que lo reacio (poco dispuesto) se convierte voluntarioso. La persona que es regenerada por el Espíritu Santo abraza a Jesucristo porque él quiere. Shedd escribió: “En la fraseología de la Escritura, él se ‘ofrece voluntariamente,’ (Salmos 110:3). Dios ‘produce en él el querer,’ (Filipenses 2:13). En la fraseología de la declaración de Westminster (C. M. 67.), él es ‘determinado de un modo poderoso.’ Al renovar la voluntad pecaminosa y auto-esclavizada, el Espíritu Santo le da poder para auto-determinarse e inclinarse hacia Dios como el bien principal y el fin supremo.” 24 El antiguo corazón que odiaba a Jesucristo y que consideraba los asuntos espirituales como tonterías (1Corintios 2:14) es reemplazado con un corazón nuevo que es espiritual, que está profundamente preocupado acerca de las cuestiones espirituales. Después de que una persona es regenerada, Cristo se convierte en la persona más importante en su vida. El Salvador llegar a ser para él como un tesoro escondido y una perla de gran precio (Mateo 13:44, 46). Puesto que el corazón se hace espiritual, este ama y desea “las cosas del Espíritu.” “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros (Romanos 8:6-9).” Dios no pone una pistola en la cabeza del hombre y le obliga a entrar en el Reino; más bien, Él lo cambia internamente para que él voluntariamente escoja a Cristo. 25 La voluntad humana siempre actuará en concordancia con el corazón humano.

LLAMAMIENTO EFICAZ

La Regeneración, en su sentido más estricto, hace referencia solamente a la obra del Espíritu Santo en la vida subconsciente del hombre: “Entonces por medio de la palabra creadora, Dios genera la nueva vida, cambia la disposición interna del alma, ilumina la mente, despierta los sentimientos y renueva la voluntad. En este acto de Dios queda implantado el oído que capacita al hombre para oír el llamamiento de Dios para la salvación de su alma.” 26   La Regeneración en su sentido más general hace referencia a lo que ocurre cuando el corazón regenerado entra en contacto con el Evangelio y el Espíritu Santo aplica la Palabra de Dios a la mente. “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Pedro 1:23).” “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la Palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas (Santiago 1:18).” Con la Regeneración el pecador muerto es vivificado, capacitado y dispuesto hacia la divina verdad. Sin embargo, la persona regenerada no es solamente capacitada y hecha voluntariosa por Dios, él también está activamente atraído hacia la verdad. Jesús dijo: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero (Juan 6:44).” Hendriksen escribió: “Cuando Jesús se refiere a la actividad divina de traer, emplea un término que indica claramente que esto significa más que influencia moral. El Padre no se limita a rogar o a aconsejar—¡trae! El mismo verbo (λκω, λκύω) (elko, elkuo) se utiliza también en Juan 12:32, donde esta actividad de traer se atribuye al Hijo; y también, en Juan 18:10; Juan 21:6, Juan 21:11; Hechos 16:19; Hechos 21:30; y Santiago 2:6. El traer del que hablan estos pasajes indica una actividad muy poderosa—incluso, podríamos decir, irresistible. Claro está, el hombre resiste, pero su resistencia es ineficaz. En este sentido hablamos de la gracia de Dios como irresistible. Se saca, o se arrastra la red a la orilla, llena de grandes peces (Juan 21:6, Juan 21:11). Pablo y Silas son llevados al foro (Hechos 16:19). Pablo es arrastrado fuera del templo (Hechos 21:30). El rico arrastra al pobre ante los tribunales (Santiago 2:6). Volviendo ahora al cuarto Evangelio, Jesús atraerá a sí mismo a todos los hombres (Juan 12:32) y Simón sacó o desenvainó la espada, para herir al siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha (Juan 18:10). Claro que es diferente sacar una red o una espada, por una parte, y traer a un pecador, por otra. En este caso Dios tiene que ver con un ser responsable. Influye poderosamente en la mente, la voluntad, el corazón, toda la personalidad. Todas estas facultades comienzan a funcionar por sí mismas, de modo que a Cristo se le acepta con una fe viva. Pero tanto en el comienzo como en el curso de todo el proceso de ser salvado, el poder viene siempre de lo alto; es muy real, vigoroso, efectivo. ¡Dios mismo lo ejerce!.” 27 

En la Regeneración en sentido más general la implantación de la simiente incorruptible, el cambio de corazón, el poder de atracción del Dios trino, y el llamamiento externo del Evangelio todos se juntan y dan a luz al alma convertida. Excepto en el caso de los infantes elegidos… y Juan el bautista (Lucas 1:41-44) la Regeneración siempre va acompañada ya sea de la Palabra predicada, la Palabra escrita, o un conocimiento intelectual del Evangelio retenido en la mente recibido en el pasado. Hay personas que oyen o leen el Evangelio, quienes inmediatamente son regenerados y salvos, y hay personas que escuchan el Evangelio por años y lo conocen intelectualmente pero que no son salvos hasta que el Espíritu Santo venga y abra sus ojos espiritualmente. Hay ejemplos de personas que fueron criadas en hogares de cristianos piadosos, quienes habían memorizado muchos pasajes de la Escritura y el Catecismo Menor, quienes tenían una excelente comprensión intelectual del Evangelio pero que no fueron regenerados y con ello no creyeron hasta sus veintitantos. Dios soberanamente no sólo controla quién es y quién no es salvo, sino también el tiempo exacto en que una persona se convierte.

DIOS RECIBE TODA LA GLORIA

La Doctrina Bíblica de la Regeneración enseña que no solo lo que Cristo ha logrado por nosotros objetivamente mediante Su vida sin pecado y Su muerte expiatoria es un don (regalo) gratuito de Dios, sino también lo que el Espíritu Santo logra en nosotros subjetivamente (la Regeneración y sus frutos) es un don gratuito de Dios. La Salvación, de comienzo a fin, es una obra de Dios. Si la fe en Cristo y el arrepentimiento son algo que el hombre puede hacer aparte de la Gracia Regeneradora, entonces la salvación no es totalmente una obra de Dios. Aquellos que creyeron y se arrepintieron por sus propias fuerzas tendrían razones para gloriarse. Ellos podrían decir: “Fui lo suficientemente sabio para escoger a Cristo, fui lo suficientemente moral para arrepentirme.” Pero la Biblia enseña que la Regeneración es enteramente una obra del Espíritu Santo, y que la fe y el arrepentimiento son dones de Dios. 28  “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).” “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad (Filipenses 2;13).” “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).” “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él (Filipenses 1:29).” “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados (Hechos 5:31).” “De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida (Hechos 11:18).” “Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad (2 Timoteo 2:25).” Aquellos que creen en Jesucristo lo hacen solo porque fueron ordenados o designados para vida eterna. Solamente los elegidos reciben el poder regenerador de Dios. “Creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna (Hechos 13:48).”

OBJECIONES

  • La Biblia enseña que las personas son salvas cuando creen en Jesucristo. Si la Regeneración evidentemente precede al creer, ¿No implicaría eso que una persona es salva por la Regeneración más bien que por Cristo? No, en lo absoluto. La Regeneración y toda la Gracia salvadora fluye de una unión vital entre Cristo y su pueblo, durante la vida, muerte y resurrección de Cristo. Pablo dijo: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús (Efesios 2:4-6).” Dios solamente regenera a aquellos que fueron unidos con Cristo en Su muerte y resurrección. Los elegidos son regenerados porque ellos participan de la vida resucitada de Cristo. Jesús dijo: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis (Juan 14:19).” “Yo soy la resurrección y la vida (Juan 11:25).” Pablo dijo: “Seremos salvos por su vida (Romanos 5:10).” “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante (1 Corintios 15:45).” “Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Colosenses 3:3).”

La idea de que Cristo murió y resucitó por todos los hombres sin excepción, y de que Cristo está ahora sentado en el cielo esperando a ver quién lo escoge y quien lo rechaza, es contrario a lo que dice la Escritura. Jesús está en el cielo, pero Él está activamente intercediendo y salvando a Sus escogidos a lo largo de la historia. “Como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste (Juan 17:2).” Es verdad que una persona no es justificada hasta que crea en Cristo. Pero una persona no creerá hasta que Cristo envíe Su Santo Espíritu a regenerar su corazón y capacitarlo a creer. Cristo hace esto solamente por aquellos que fueron unidos a Él en Su muerte y resurrección –los escogidos. “Todos los del pueblo de Cristo son los “primogénitos” hijos de Dios, a través de su unión con aquél que es el Primogénito por excelencia” 29  

  • ¿Y qué acerca de los pasajes que hablan de las personas que resisten el Espíritu Santo? ¿Esto implica que las personas pueden con éxito resistir la Gracia de Dios? No cabe duda de que la Biblia habla de personas que resisten al Espíritu Santo. ¿Pero esto significa que las personas pueden exitosamente resistir el poder regenerador del Espíritu Santo? Un breve vistazo en un pasaje frecuentemente citado por los Arminianos en contra de la Doctrina Calvinista de la Gracia Eficaz comprobará que los pasajes que hablan de resistir al Espíritu Santo no tienen nada que ver con la Regeneración. “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros (Hechos 7:51).”

Este pasaje enseña de que la resistencia hecha por aquellos Judíos no fue hacia una obra del Espíritu Santo en ellos, sino a la obra externa del Espíritu. El pasaje dice que estos Judíos no estaban regenerados. Esto es exactamente lo que la frase “incircuncisos de corazón y de oídos” significa. Los versos 52 y 53 muestran lo que significa resistir al Espíritu Santo. Ellos persiguieron y mataron a los profetas; es decir, ellos enfáticamente rechazaron la predicación inspirada de Esteban, y también lo asesinaron (v.59). Ellos traicionaron y mataron al Hijo de Dios (v.52). Ellos recibieron la Ley, pero no la obedecieron (v.53). En el verso 51 son llamados “Duros de Cerviz.” Esta palabra se usa para los bueyes que se niegan a obedecer el mandato del amo. Estos Judíos tenían la señal del pacto externo de la circuncisión, pero carecían de la circuncisión del corazón, es decir, la obra interna de Gracia. Cualquiera que resista la predicación del Evangelio y se rehúsa a obedecerla, resiste al Espíritu Santo. Se oponían al Espíritu Santo quien es “el autor de toda la revelación, ya sea historia o profecía, doctrina o precepto, ley o evangelio.” 30 


 NOTAS

  1. Los Semi-Pelagianos, Romanistas y Arminianos llaman «Gracia Suficiente» a la influencia del Espíritu ejercida en las mentes de los hombres. Por parte de los dos primeros se sostiene que es suficiente para capacitar al pecador a hacer aquello que constituirá mérito o que logrará una mayor cantidad de Gracia que, si es debidamente mejorada, llegará a la salvación. Los Arminianos admiten que la caída de nuestra raza ha hecho a todos los hombres totalmente incapaces, por sí mismos, de hacer nada verdaderamente aceptable a los ojos de Dios. Pero mantienen que esta incapacidad, surgiendo del actual estado de la naturaleza humana, es quitada por la influencia del Espíritu dada a todos. A esto le llaman «Capacidad en Gracia», esto es, la capacidad debida a la Gracia, o la influencia sobrenatural del Espíritu concedida a todos los hombres. (Charles Hodge, Teología Sistemática (Systematic Theology) [Grand Rapids, Eerdmans, 1989], 2:675). 
  2. Duane Edward Spencer, Tulip: Los Cinco Puntos del Calvinismo a la luz de la Escritura (Tulip: The Five Point of Calvinism in the Light of Scripture) (Grand Rapids: Baker, 1979), 44.  
  3. Charles Hodge, Teología Sistemática (Systematic Theology) (Grand Rapids: Eerdmans, 1989), 2:684.  
  4. William Cunningham, Teología Historica (Historical Theology) (Carlisle, PA: Banner of Truth, [1862] 1960), 2:320.  
  5. Ibid., 2:379.  
  6. A. Hodge, Boceto de Teología (Outlines of Theology) (Grand Rapids: Zondervan, [1860] 1973), 453.  
  7. Ibid., 453.  
  8. El concepto Arminiano de la Gracia Suficiente es también inconsistente con la Doctrina de la Elección Incondicional. La Doctrina del Arminiano de la Gracia Suficiente presupone que Dios está tratando de salvar a todo ser humano sin excepción y que el factor decisivo es la voluntad del hombre. La Biblia, sin embargo, enseña que Dios solamente está interesado en salvar a los elegidos; el resto pasados por alto y justamente arrojados al infierno por sus pecados. Si la elección está basada en la elección de Dios y no en la elección del hombre (como claramente enseña Pablo en Efesios 1:3-6 y Romanos 9:11-23), entonces estaría con objetivos contradictorios puesto que Dios da gracia suficiente a aquellos que no fueron elegidos.  
  9. Girardeau, Calvinismo y Arminianismo Evangélico (Calvinism and Evangelical Arminianism), 316-317.  
  10. Louis Berkhof, Teología Sistemática (Systematic Theology) (Grand Rapids: Eerdmans, 1939), 471. Es evidente que en 1 Pedro 1:23 Pedro rechaza el concepto de Regeneración Decisoria. Hay dos diferentes elementos de los que se habla: la simiente incorruptible que es implantado en el alma por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios que es el medio instrumental para la segunda etapa de la Regeneración: La Conversión. “ A los que creen en su nombre… no son engendrados (aoristo pasivo indicativo) de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.  
  11. Ibid. (énfasis añadido).  
  12. Charles Hodge, Teología Sistemática (Systematic Theology), 2:685. Romanos 10:17 habla de la necesidad de escuchar primero el evangelio para que las personas tengan fe en Cristo. Pablo está diciendo que la fe salvadora requiere que las personas tengan cierto conocimiento de la verdad; es decir, ellos deben conocer quién es Cristo y lo que Él ha hecho. Para que un hombre tenga fe, debe tener un objeto en cual tener fe. Así como una semilla plantada necesita agua para crecer, el corazón regenerado necesita la Palabra de Dios con el fin de ejercer fe en Jesucristo. La fe es imposible sin un objeto de fe. La Regeneración en la primera etapa siempre (excepto en el caso de los infantes elegidos) surge en conversión. La implantación de la simiente incorruptible y el oír el evangelio ambos son necesarios para la salvación.  
  13. Robert A. Morey, Estudios acerca de la Expiación (Studies in the Atonement) (Southbridge, MA: Crown Pub., 1989), 119.  
  14. William G. T. Shedd, Teología Dogmática (Dogmatic Theology) (New York: Charles Scribner’s Sons, 1989), 2:495.  
  15. Charles Hodge, 1 y 2 de Corintios (I and II Corinthians) (Carlisle, PA: Banner of Truth, [1857, 59] 1978), 52.  
  16. T. Robertson, Imagenes Verbales del Nuevo Testamento (Word Pictures in the New Testament) (Grand Rapids: Baker, [1932]), 5:45.  
  17. Duane Edward Spencer, Tulip: Los Cinco Puntos del Calvinismo a la luz de la Escritura (Tulip: The Five Points of Calvinism in the Light of Scripture) (Grand Rapids: Baker, 1979), 49.  
  18. John Murray, Redención Consumada y Aplicada (Redemption Accomplished and Applied) (Grand Rapids: Eerdmans), 100.  
  19. Robert A. Morey, Estudios acerca de la Expiación (Studies in the Atonement), 82.  
  20. Loraine Boettner, La Predestinación (The Reformed Doctrine of Predestination), 173-174.  
  21. Edwin H. Palmer, El Espíritu Santo (The Holy Spirit: His Person and Ministry) (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed, [1974] 1958), 81.  
  22. Denovan, citado por Augustus Hopkins Strong, Teología Sistematica (Systematic Theology) (Philadelphia: Judson, 1909), 3:819.  
  23. William G. T. Shedd, Teología Dogmática (Dogmatic Theology) (New York: Charles Scribner’s Sons, 1889), 2:495. “Estos elementos, el purificador y el renovador, no deben ser considerados como acontecimientos separables. Son simplemente los aspectos que constituyen este cambio total por medio del que los llamados de Dios son trasladados de la muerte a la vida, y del reino de Satanás al Reino de Dios, un cambio que provee a todas las exigencias de nuestra condición pasada y a las demandas de la nueva vida en Cristo, un cambio que quita la contradicción del pecado y que nos hace aptos para la comunión del Hijo de Dios.” (John Murray, Redención Consumada y Aplicada (Redemption Accomplished and Applied) [Grand Rapids: Eerdmans, 1955], 100).  
  24. Ibid., 2:499.  
  25. “La Gracia especial que denominamos Eficaz es a menudo llamada Gracia Irresistible. Este último es un término algo impreciso ya que da impresión de que un poder irresistible es ejercido sobre la persona, y que, en consecuencia ésta es competida a actuar contra sus deseos. El significado verdadero es, como dijimos anteriormente, que la Gracia Eficaz opera en los elegidos de manera tal que éstos responden a ella en un acto de decisión voluntaria.” (Boettner, La Doctrina de la Predestinación (Reformed Doctrine of Predestination) , 178).  
  26. Berkhof, Teología Sistemática (Systematic Theology) , 471.  
  27. William Hendriksen, Juan (John) (Grand Rapids: Baker, 1953), 1:238-239. “Aquí tenemos una Doctrina fundamental del Cuarto evangelio, es decir, que el acercamiento del alma a Dios o a Cristo no la inicia el ser humano mismo, sino la acción de la Gracia Divina” (Bernard). Barclay da un serie de ejemplos del uso que se hace del verbo elkuo en el Nuevo Testamento para mostrar que “siempre aparece la idea de la resistencia”. Así que Dios es el que trae la gente hacia sí aunque, por naturaleza, los seres humanos prefiramos el pecado. Pero, curiosamente, Barclay añade: “Dios puede atraer a los hombres, y lo hace, pero la resistencia del hombre puede vencer esa acción de Dios”. Aunque en ninguno de los ejemplos que pone se ve que la resistencia humana venza a Dios. Es cierto que aún podría decirse mucho más. Calvino habla de un “movimiento eficaz del Espíritu Santo, que vuelve la voluntad de los hombres hacia Dios.” (Leon Morris, El Evangelio Según San Juan (The Gospel According to John)  [Grand Rapids: Eerdmans, 1971], 371, énfasis añadido).  
  28. La fe y el arrepentimiento son llamados dones de Dios, no porque Dios cree para el pecador, sino porque Dios permite y hace que personas particulares crean. La fe y el arrepentimiento fluye de un corazón regenerado. “ La Regeneración es un acto que sólo puede realizar y realiza el Espíritu Santo. Pero la fe no es un acto de Dios; no es Dios quien cree en Cristo para salvación, es el pecador. Es mediante la Gracia de Dios que una persona es capaz de creer, pero la fe es una actividad por parte de la persona y de solamente ella. En la fe nosotros recibimos y dependemos solo en Cristo para salvación.” (John Murray, Redención Consumada y Aplicada (Redemption Accomplished and Applied), 106). Asimismo, A pesar de que el Calvinista enseña un sistema monergista de la Salvación y enseña que el hombre no contribuye ni una pizca a la primera etapa de la Regeneración, él enseña que el hombre coopera en las etapas posteriores de la Salvación.  
  29. F. Bruce, Hebreos (Hebrews) (Grand Rapids: Eerdmans, 1964), 377.  
  30. A. Alexander, Hechos (Acts) (Carlisle, PA: Banner of Truth, [1857] 1963), 302.  

Nombre original del Artículo: “Sovereign Grace An Examination of the Five Points of Calvinism, Irresistible Grace”
Fuentewww.swrb.com
Edición: Lupita Anaya
Traducción: Elioth Fonseca

Sobre El Autor

Brian Schwertley

Pastor Brian Schwertley es graduado del Seminario Reformado Episcopal (Filadelfia, PA) con un grado de Maestría en Divinidad. Él fue ordenado en la Iglesia Presbiteriana Reformada de Norteamérica en 1992 y ha servido como plantador de iglesia y ministro en Michigan y Wisconsin. En Enero del 2006, el Rev. Schwertley, junto con otros ministros y ancianos dirigentes, formaron la Iglesia Presbiteriana de Westminster en los Estados Unidos con el fin de tener un presbiterio comprometido con la adoración bíblica y la suscripción completa a los Estándares de Westminster. Pastor Schwertley es autor de una serie de libros y monografías que han sido publicados en The Christian Statesman, The Homeschool Digest, Semper Reformanda, The Chalcedon Report, The Puritan Journal de Brasil, The New Southern Presbyterian Review y The Counsel of Chalcedon. Los trabajos de la Rev. Schwertley han sido traducidos a varios idiomas, incluyendo Portugués, Alemán, Búlgaro, Español, Italiano, Danés y Sueco. El pastor Schwertley y su esposa, Andrea, han estado casados desde 1984 y tienen cinco hijos, todos ellos educados en casa.

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