Si mientras escuchamos un sermón hallamos una verdadera joya, el tiempo que hemos dedicado ha sido premiado. Es como si una gema fue descubierta durante el sermón que escuchamos, como en un sermón que escuché hace tiempo, y de allí saqué una oración valiosa, y no mas, pero fue un sermón bueno. Pero no puedo recordar quien predicó para darle el crédito. Entonces pasa el dicho: “no escuchar al hombre quien falla para escuchar a Dios

En un grupo de 10 personas al menos nueve están seguras de creer que ellas estaban calificadas para ayudar asesorar a otros. No hay otro campo de interés en los humanos donde hay tanta gente lista para ofrecer asesoría como sobre moral y religión. Y aún así, es en este campo donde la persona promedio está menos capacitada para dar un consejo sabio y es capaz de causar el mayor daño cuando habla. Por esta razón deberíamos elegir con cuidado a nuestros consejeros. Esta selección inevitablemente va acompañada de la idea de rechazo.

David advirtió contra el consejo de los impíos, y la historia de la Biblia da ejemplos de hombres quienes fallaron en sus vidas por tomar el consejo equivocado. Roboham por ejemplo escuchó a otros hombres que no escuchaban a Dios y como consecuencia el futuro de todo Israel fue afectado adversamente. El consejo de Ahitofel fue cosa mala y añadió mucha iniquidad a Absalom.

Ningún hombre tiene la razón como para ofrecer consejo si primero no ha escuchado a Dios hablar. El hombre que no está presto para oír y seguir el consejo del Señor no está listo para aconsejar a otros. La verdadera sabiduría moral debe siempre ser un eco de la voz de Dios. La única luz segura en nuestro camino es la luz que refleja a Cristo, la luz del mundo.

Es especialmente importante que los jóvenes aprendan quien es un consejero verdadero. Al haber pasado poco tiempo en el mundo, no tienen mucha experiencia y deben recurrir a otros por asesoría. Si ellos lo saben o no, todos los días aceptan opiniones de otros y las adoptan en su propia vida. Aquellos que presumen a voces su independencia tomaron de alguien la idea que la independencia es una virtud, y su impaciencia para ser individualistas es el resultado de la influencia de otros. Son lo que son por el consejo de quien siguieron.

Esta regla de solo seguir a quienes primero han escuchado a Dios nos salvará de la trampa. Todos los proyectos religiosos deberían ser probados así. En esta época de actividad religiosa inusual debemos guardar la calma y prepararnos. Antes de seguir a cualquier hombre deberíamos buscar el aceite en su frente. No estamos bajo obligación espiritual de ayudar a un hombre en su actividad si ésta no está marcada por la cruz.

No hay apelación a nuestra simpatía, ni historias tristes, ni fotos estremecedoras que nos muevan a dar dinero o nuestro tiempo en esquemas promovidos por personas que están muy ocupadas para escuchar a Dios. Dios ha escuchado a hombres que sin excepción son buenos oyentes. Pueden escuchar cuando el Señor habla. Nosotros podemos escucharlos con seguridad a este tipo de hombres y no a otros.

Sobre El Autor

A.W. Tozer

Nacido el 21 de abril de 1897, en Newburg, una diminuta comunidad agrícola en la región montañosa de Pennsylvania occidental, Aiden Wilson Tozer influyó en su generación como pocos. Fue pastor, predicador, autor, editor, expositor en conferencias bíblicas, y mentor espiritual.

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