Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

MATEO 22.3

 

Al comprometer las facultades internas: la mente, las emociones, el deseo, la memoria, el pensamiento, los pensamientos pecaminosos obran directamente en el alma guiándola hacia el mal.

Siembre un pensamiento, cosechará una acción. Siembre un acto, cosechará un hábito. Siembre un hábito y cosechará un carácter. Siembre un carácter y cosechará un destino. Los malos pensamientos por lo tanto, son el fundamento para todos los demás pecados.
Nunca nadie «cae» en adulterio. El corazón del adúltero está siempre formado y preparado por los pensamientos lujuriosos antes de que ocurra el hecho real. Del mismo modo, el corazón del ladrón se inclina a la codicia. Y el asesinato es el producto de la ira y el odio. Todo pecado se incuba en primer lugar en la mente.

Jesús enseñó esta verdad a sus discípulos:

«Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre»

Mateo 15.18–20

La impureza que Jesús indica no es principalmente un problema de ceremonial o externo, lo que es verdaderamente impuro en el sentido espiritual es la maldad que emana del corazón.

La enseñanza de los fariseos había inculcado esta noción en el pueblo que de manera común llegaron a creer que malos pensamientos no eran realmente pecaminosos, siempre y cuando no se convirtieran en actos. Esto es precisamente por lo que nuestro Señor dirigió su enseñanza hacia los pecados del corazón en su Sermón del Monte.

“»Han oído que a nuestros antepasados se les dijo: “No asesines. Si cometes asesinato quedarás sujeto a juicio”. Pero yo digo: aun si te enojas con alguien, ¡quedarás sujeto a juicio! Si llamas a alguien idiota, corres peligro de que te lleven ante el tribunal; y si maldices a alguien, corres peligro de caer en los fuegos del infierno.  […]  »Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio”. Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.”

Mateo 5:21-22 | 27-28

¿Qué debe estar en nuestras mentes y corazones? ¿Cuál debe ser el secreto más profundo de nuestras almas? Adorar a Dios.

Sobre El Autor

John MacArthur

El Pastor John MacArthur es ampliamente conocido por su enfoque detallado y transparente de enseñanza bíblica. Él es un pastor de quinta generación, un escritor y conferencista conocido, y ha servido como pastor-maestro desde 1969 en Grace Community Church en Sun Valley, California, E.U.A.

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