«Después Samuel tomó una piedra, la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Ebenezer, “El SEÑOR no ha dejado de ayudarnos”»

1 Samuel 7:12

 

Las palabras «No ha dejado» (1 Samuel 7:12) son como una mano indicando hacia el pasado. Había pasado «mucho tiempo… veinte años» (1 Samuel 7:2), pero aun si hubiesen pasado setenta, «el SEÑOR no ha dejado de ayudarnos».

Sea a través de pobreza, de riqueza, de enfermedad o de salud, en casa o fuera de ella, en tierra, mar o aire, en honor, en deshonor, en dificultades, en gozo, en pruebas, en triunfos, en oración o en tentación, «el SEÑOR no ha dejado de ayudarnos». Siempre disfrutamos cuando vemos un largo camino bordeado de árboles frondosos y hermosos. Los árboles son deliciosos a la vista y parecen estar formando un templo de plantas con pilares fuertes de madera y arcos de hojas.

En la misma manera en que disfruta viendo un camino como el que hemos descrito, ¿por qué no mira atrás al camino que ha transitado a lo largo de su vida? Observe las largas ramas de la misericordia de Dios y los fuertes pilares de su amorosa bondad que le ha producido tanto gozo. ¿Ve aves cantando en las ramas? Si se fija detenidamente, con seguridad verá muchas porque ellas le están cantando a la misericordia que Dios «no ha dejado» de brindarles.

Estas palabras también apuntan hacia adelante. Alguien que llega hasta cierto punto y escribe las palabras «no ha dejado» se da cuenta de que aun no ha llegado al final del camino y que todavía tiene una distancia que recorrer. Habrá más pruebas, alegrías, tentaciones, batallas, derrotas, victorias, oraciones, respuestas, fatigas y fuerzas. Y luego vendrán las enfermedades, la vejez, el desgaste físico y la muerte.

Entonces, ¿se acaba la vida con la muerte? No. Todavía falta levantarse como Jesús; ver el rostro del Señor y compartir con los santos y experimentar la gloria de Dios. 

Cuando las palabras «no ha dejado» se lean a la luz del cielo, ¡qué gloriosa y milagrosa perspectiva revelarán ante nuestros ojos agradecidos!

 

 

Sobre El Autor

Charles Spurgeon

Charles Haddon Spurgeon Nacio en Kelvedon, el 19 de junio de 1834 fue un pastor bautista británico. Aún es conocido por la gente como el “Príncipe de los Predicadores”. A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y actualmente, existen más libros y escritos de Spurgeon que de cualquier otro escritor Cristiano de la historia de la iglesia. Tanto su abuelo como su padre fueron pastores puritanos, por lo que creció en un hogar de principios Cristianos. Sin embargo, no fue sino hasta que tuvo 15 años en enero de 1850 cuando hizo profesión de fe en una Iglesia Metodista. Spurgeon fue pastor de la Iglesia Bautista denominada Metropolitan Tabernacule, de Londres durante 38 años. Fue parte de numerosas controversias con la Unión Bautista de Gran Bretaña y luego debió abandonar su título religioso. Durante su vida, Spurgeon sufrió diversos malestares físicos. Sin embargo, en 1857, fundó una organización de caridad llamada Spurgeon’s, la cual trabaja a lo largo de todo el mundo. Spurgeon fallecio el 31 de enero de 1892 en los Alpes Marítimos, Francia.

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