Debemos recordar que Dios es quien es y que nosotros somos quienes somos. Dios es soberano y nosotros las criaturas. El es el Creador y por lo tanto tiene el derecho de mandarnos con la obligación de nosotros de obedecer. Es una obligación alegre y deberíamos decir “su yugo es suave y su carga ligera”.

Aquí es donde surge el punto de nuevo de nuestra insistencia humana de que Cristo puede sostener una relación dividida hacia nosotros. Es común predicar que el oponernos u objetar significa que te retiras porque estas mejor preparado para lo que venga.

Pero, ¿cómo podemos insistir y enseñar que nuestro Señor Jesús puede ser nuestro Salvador sin ser nuestro Señor?¿cómo se puede continuar enseñando que podemos ser salvos sin algún pensamiento de obediencia para nuestro Señor soberano?

Estoy satisfecho de que cuando un hombre cree en Jesucristo, debe creer en todo el Señor Jesucristo –¡sin reserva!— Creo que es malo ver a Jesús como una niñera a quien puede ir cuando el pecado nos hace sentir mal, y después de que el nos ayuda, decirle “adiós” y seguir nuestro camino.

Supongamos que me deslizo en un hospital y le digo al staff que necesito una Transfusión de Sangre o quizás de Rayos X de mi vesícula biliar. Después que me han atendido y dado su servicios, solo me deslizo fuera del hospital con un ruidoso “adiós” –¿pienso que no les debo nada y que esto fue bondad de su parte ayudarme en tiempo de necesidad?. Esto suena grotesco, pero esa es la escena de aquellos que han pensado que pueden usar a Jesús como su Salvador y Señor sin deberle obediencia y lealtad.

Sobre El Autor

A.W. Tozer

Nacido el 21 de abril de 1897, en Newburg, una diminuta comunidad agrícola en la región montañosa de Pennsylvania occidental, Aiden Wilson Tozer influyó en su generación como pocos. Fue pastor, predicador, autor, editor, expositor en conferencias bíblicas, y mentor espiritual.

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