… la ira venidera.
Mateo 3:7 (RVR 1995)

De la pluma de Charles Spurgeon:

Resulta sumamente placentero para nuestros sentidos caminar por el campo luego de una lluvia y percibir el aroma del pasto fresco y observar las gotitas que brillan como diamantes a la luz del sol. Ese es el lugar de un cristiano. Él viaja por un territorio donde una tormenta ha descargado su furia sobre la cabeza del Salvador y si todavía siguen cayendo algunas gotas de tristeza es porque se destilan de las nubes de misericordia, mientras Jesús le asegura que la lluvia no tiene la intención de destruir.

Sin embargo, qué inquietante es ver una tormenta que se acerca. Ver las señales de advertencia como los pájaros que bajan sus alas para protegerse, las reses que mantienen la cabeza gacha por temor, el cielo que se oscurece y oculta al sol, y los cielos que parecen entristecerse y enojarse. ¡Qué miedo da ver venir un huracán tropical! Aguardar aterrados la terrible fuerza del viento, poderoso como para arrancar árboles de raíz, quitar rocas de los cimientos y destruir casas en segundos.

Pecador, esta es tu condición actual. Todavía no ha caído una sola gota caliente, pero se aproxima una lluvia de fuego. Todavía no hay vientos feroces arremolinándose a tu alrededor, pero la tempestad de Dios está reuniendo su atemorizante artillería. Hasta ahora la misericordia de Dios ha retenido las inundaciones, pero pronto serán liberadas. Los rayos de Dios todavía están en el depósito, ¡pero cuidado! Se acerca la aterradora tormenta y qué horrible será aquel momento cuando Dios, vestido de venganza, finalmente avance con toda la furia.

¿Dónde, dónde, dónde, oh pecador, vas a esconderte? ¿Adónde huirás? Oh, que la mano de la misericordia de Dios te lleve ahora mismo hasta los pies de Cristo. Él está expuesto ante ti en el evangelio. Su costado perforado es tu roca de refugio. Sabes que lo necesitas. Por tanto, ¿por qué no crees en él y te refugias en sus brazos?

Entonces la furia de la tormenta se habrá ido por toda la eternidad.

De la pluma de Jim Reimann:

Casi todos los incrédulos desean enfocarse en un Dios de amor y no en un Dios de justicia. «Dios es amor» (1 Juan 4:8), pero él también es un Dios justo y, por lo tanto, juzgará el pecado. Es más, cuando Jesús regrese, lo hará como el Juez que presenta batalla. Así es como Juan describe este evento futuro:

Luego vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco. Su jinete se llama Fiel y Verdadero. Con justicia dicta sentencia y hace la guerra … Lo siguen los ejércitos del cielo, montados en caballos blancos y vestidos de lino fino, blanco y limpio. De su boca sale una espada afilada, con la que herirá a las naciones.

APOCALIPSIS 19:11, 14-15

Y así lo describe Pablo:

Dios, que es justo, pagará con sufrimiento a quienes los hacen sufrir a ustedes. Y a ustedes que sufren, les dará descanso, lo mismo que a nosotros. Esto sucederá cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo entre llamas de fuego, con sus poderosos ángeles, para castigar a los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de nuestro Señor Jesús. Ellos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, lejos de la presencia del Señor.

2 TESALONICENSES 1:6-9

Sobre El Autor

Charles Spurgeon

Charles Haddon Spurgeon Nacio en Kelvedon, el 19 de junio de 1834 fue un pastor bautista británico. Aún es conocido por la gente como el “Príncipe de los Predicadores”. A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y actualmente, existen más libros y escritos de Spurgeon que de cualquier otro escritor Cristiano de la historia de la iglesia. Tanto su abuelo como su padre fueron pastores puritanos, por lo que creció en un hogar de principios Cristianos. Sin embargo, no fue sino hasta que tuvo 15 años en enero de 1850 cuando hizo profesión de fe en una Iglesia Metodista. Spurgeon fue pastor de la Iglesia Bautista denominada Metropolitan Tabernacule, de Londres durante 38 años. Fue parte de numerosas controversias con la Unión Bautista de Gran Bretaña y luego debió abandonar su título religioso. Durante su vida, Spurgeon sufrió diversos malestares físicos. Sin embargo, en 1857, fundó una organización de caridad llamada Spurgeon’s, la cual trabaja a lo largo de todo el mundo. Spurgeon fallecio el 31 de enero de 1892 en los Alpes Marítimos, Francia.

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