Aquellos que son benditos con el amor y la gracia especial de Dios, estiman a Cristo como la más grande bendición. Cristo mismo es suficiente para satisfacer sus almas. Pueden gozar de Cristo sin poseer riquezas, sin placeres, sin la sonrisa de la prosperidad; de todos modos están contentos con Cristo. Cristo es el todo, el Sumo Bien para los que conocen la gracia salvadora. Si estamos enfermos, Él es el médico; si tenemos sed, Él es el manantial; si el pecado nos inquieta, Él es nuestra justicia; si necesitamos ayuda, Él es poderoso para salvar; si tememos la muerte, Él es la vida; si estamos en tinieblas, Él es la luz; si somos débiles, Él es nuestra fortaleza; si somos pobres, Él es la plenitud; si deseamos el cielo, Él es el único camino. En contraste con los que solo tienen la apariencia de creyentes, quienes estiman más las recompensas, los beneficios y la alabanza que reciben profesando el cristianismo (pero que en realidad no estiman a Cristo por encima de todas las cosas), los que poseen a Cristo no carecen de nada. Así dijo Pablo, “como no teniendo nada, más poseyendolo todo.” (2Cor. 6:10) Entonces, quienes no poseen a Cristo, no tienen nada. ¿Ama usted al Señor Jesús más que todas las demás cosas? Si esto es así, entonces no debe escuchar al diablo cuando quiere hacerle dudar y pensar que sus evidencias de salvación son falsas.

Sobre El Autor

Thomas Brooks

Thomas Brooks (1608-1680) fue un predicador puritano inglés no conformista y autor. Gran parte de lo que se sabe acerca de Thomas Brooks se ha comprobado a partir de sus escritos.  En 1608, Brooks entró en el Emmanuel College, Cambridge, en 1625, donde fue precedido por hombres como Thomas Hooker, John Cotton y Thomas Shepard. Fue licenciado, predicador del Evangelio  en 1640. Antes de esa fecha, parece haber pasado varios años en el mar, probablemente como capellán de la flota.

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