Otro año ha pasado, ha quedado en la historia con todos sus antecedentes tristes y alegres.

Triste, debido a nuestros pecados y nuestros fracasos, ¡los cuales han sido observados y registrados por el ojo que todo lo ve! Triste, por el grupo que “corría bien (Gal. 5:7),” y ya no.

Alegre, por la “bondad y misericordia” que sin duda nos han acompañado día con día.
Alegre, porque. . .
  los débiles han sido fortalecidos,
  los afligidos han sido consolados, y
  los hambrientos han sido alimentados con el pan de vida.

¿Cómo es contigo? ¿Progresión o regresión?

Una cosa es cierta: … ¡Un año más cerca del Cielo, o más cerca del Infierno!

¡Lector! ¡Has entrado en este Año Nuevo, ya sea aceptado en el Amado de Dios o bajo la santa ira de Dios! ¡Cuán inefablemente solemnes son las alternativas!

Al lector no salvo que lee estas líneas, diríamos: Has comenzado este año en la tierra, y puedes terminarlo en el Infierno, en donde nunca entra un rayo de esperanza. “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bien.Job 22:21

Para el cristiano, no para el profesante, sino el creyente genuino, diríamos: ¡Qué brillante esperanza es la tuya! ¡Cuán precioso es el pensamiento de que, antes de que finalice (el año), es posible que te encuentres, “¡Para siempre con el Señor!” ¡El brote de la promesa, puede emerger en el fruto pleno de la bienaventuranza indescriptible! La primavera de la fe y la esperanza puede dar lugar al interminable verano de las bendiciones y gloria eterna.

Dado que este es el caso, recordemos nuestra solemne responsabilidad en el amanecer de otro año. . .
  rendirnos de nuevo a Dios,
  buscar su rostro con plena determinación de corazón,
  suplicarle por nuevas provisiones de gracia,
  y que podamos servirle como nunca antes.

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.
Romanos 13:11-12

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,
Que traigamos al corazón sabiduría.
Salmos 90:12 

Sobre El Autor

A.W. Pink

Arthur Walkington Pink. Era un predicador y escritor de gran talento que ministró en Gran Bretaña, América y Australia. Fue un evangelista y erudito bíblico inglés, conocido por su firme postura calvinista y su gusto por las enseñanzas (doctrinas) puritanas en medio de una era dominada por la oposición a las tradiciones teológicas. Nació en Nottingham, Inglaterra el 1 de abril de 1886 y se convirtió al cristianismo en 1908, a la edad de 22 años. Aunque nació entre padres Cristianos, antes de convertirse emigró a una sociedad teosófica (de ocultismo gnóstico; grupo precursor del movimiento de la nueva era, popular en Inglaterra en aquel entonces), y rápidamente adquirió prominencia dentro de sus rangos. Su conversión tuvo lugar a partir de las pacientes amonestaciones de su padre a partir de las Escrituras. Fue el pasaje de Proverbios 14:12 -"Hay camino que al hombre le parece derecho;pero su fin es camino de muerte."- el cual particularmente golpeó su corazón y le obligó a renunciar a la Teosofía y así seguir a Jesucristo. En 1934 Pink regresó a Inglaterra, y en unos pocos años hizo de su ministerio cristiano el escribir libros y panfletos. Mudándose luego a la Isla de Lewis, Escocia, en 1940, Pink murió de anemia en Stornoway, Escocia el 15 de julio de 1952.

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