gratuitamente Amemos, amemos gratuitamente, pues amamos a Dios mejor que el cual nada podemos encontrar.

Amémosle a él por él mismo y amémonos a nosotros en él, pero por él. Ama verdaderamente al amigo quien ama a Dios en el amigo o porque ya está o para que esté en él. Este es el verdadero amor. Si nuestro amor tiene otras motivaciones, más que amor, es odio.

Quien ama la maldad, ¿qué odia? ¿Tal vez a su vecino o a su vecina? Espántese: odia a su alma. Amar la maldad y odiar el alma son la misma cosa. Por tanto, lo contrario es; odio a la maldad y amor al alma se identifican. Quienes amáis al Señor, odiad el mal.

Dios es bueno, malo lo que amas, y te amas a ti mismo, que eres malo. ¿Cómo puedes amar a Dios, si aún amas lo que odia Dios? Has escuchado que Dios nos amó; y es verdad que nos amó; y, si miramos cómo éramos cuando nos amó, enrojeceremos de vergüenza. Pero, si eso no se da, se debe a que, al amarnos como éramos, nos hizo distintos de como éramos. Nos avergüenza el recordar nuestro pasado y nos llena de gozo lo que esperamos para el futuro. ¿Por qué, pues, avergonzarnos de lo que fuimos y no más bien confiar en que en esperanza hemos sido salvados? Además, hemos oído:

Acercaos a él, y seréis iluminados y vuestros rostros no se ruborizarán. Si se va la luz, caes otra vez en la confusión. Acercaos a él y seréis iluminados. Él es luz, y nosotros, sin él, tinieblas. Si te alejas de la luz, permanecerás en las tinieblas; pero, si te acercas a ella, darás luz; pero no tuya, pues fuisteis en otro tiempo tinieblas, dice el Apóstol a los fieles que antes fueron infieles: Fuisteis en otro tiempo tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor.

Si, pues, sois luz en el Señor, sin el Señor sois tinieblas. Por tanto, si sois luz en el Señor y tinieblas sin él, acercaos a él y seréis iluminados.

(Serm. 336, 2)

Sobre El Autor

Agustin de Hipona

Agustín de Hipona (354-430), conocido también como San Agustín, fue, padre y doctor de la Iglesia. El «Doctor de la Gracia» fue el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y uno de los más grandes genios de la humanidad. Autor prolífico, dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología, siendo Confesiones y La Ciudad de Dios sus obras más destacadas.

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